Otras dimensiones: Franco Saglietti III

Por Leandro Moscardó.
Fotos por Teresa Mir.


LM: -Quiero preguntarte sobre tu costado femenino. ¿Creés que hay una sensibilidad diferente en lo femenino?

FS: -No siento que las mujeres, por ser mujeres, sean más sensibles. Pero quizás, en mi concepción de feminidad y masculinidad, sí relaciono un poco lo femenino con ciertas sutilezas que no veo tan claras en los atributos del hombre. Pero estoy seguro de que un gran hombre tiene una sensibilidad profunda.

IMG_0301_editedLM: -Es algo que la construcción más tradicional de la masculinidad le negaba al hombre.

FS: -Sin dudas, sí. No sé, mirá, lo mastique bastante, pero no lo tengo del todo definido.

LM: -Seguís en la búsqueda.

FS: -Sí, me gusta eso también, estar abierto. De repente una hojita cayendo te puede resignificar todo. Me acuerdo que cuando era niño pensaba que en otra vida yo había sido una sirena.

LM: -Ya que mencionás la posibilidad de otras vidas, ¿hoy creés en que puedas llegar a tener otras oportunidades para vivir?

FS: -Me parece que sí. Creo que ya el simple hecho de no terminar de entender el pesto, te hace preguntarte cosas y cuestionarte. Y nada, buscamos resolverlas. No sé, también incursioné en drogas. Eso también te propone otro vuelo. Leí distintas teorías. Tampoco siento que haya profundizado mucho ahí, pero sigo buscando respuestas a esas incertidumbres que tiene la humanidad.

LM: -¿Me querés contar un poquito más acerca de esas experiencias con las drogas?

FS: -Sí, no sé si hay tanto para decir sobre eso. Me gusta mucho someterme a nuevos estadíos de mi mente, por eso incursiono en drogas. Me gusta ver los lugares a los que uno puede llegar con su mente, ver que la realidad se deforma en gran magnitud. Está bueno, porque las drogas le pueden quitar peso a la otra realidad. Es como decir: "Ok, si yo me meto una cosita así de chiquita, todo esto pasa a ser otra cosa". Entonces, ¿cuál es la realidad al final? No sé, porque es tan vívida la experiencia que no es que estás drogado y listo. No, es que estás interpretando todo de otra forma y de repente las cosas se empiezan a mover distinto: vos observás distinto y la gente reacciona distinto: la realidad cambió.

LM: -Te lo pregunto también en relación al discurso que dice que toda droga mata. Me interesa la experiencia positiva de las personas con la droga. La posición prohibitiva de "toda droga es mala" no aborda el tema en su complejidad, no valora las experiencias positivas de quienes consumen responsablemente.

FS: -Sí me dan a elegir una vida sin porro o una vida con porro, elegiría con porro. Al menos una vez, como para saber de qué va. Yo me inicié como a los diecisiete, con porro. Y al principio obvio que no entendía nada, me acuerdo que me pegó un poco la paranoia. Pero era esto que te digo, como entrar a otra realidad. El porro tiene eso, que tus ojos ven distinto, tus oídos se agudizan, y en algún punto te desinhibís. Siento que el faso te sincera, te pone de frente con vos mismo y te muestra un montón de cosas que a veces no ves. Y si aparece la paranoia es porque eso está y la planta un poco lo está subrayando, nada más.

IMG_0044_editedLM: -¿Ahí comenzaste a fumar frecuentemente?

FS: -No. Hasta que empecé a fumar regularmente pasaron unos cinco años. Siempre probaba ocasionalmente. Ahora lo hago con bastante frecuencia, más de la que me gustaría. Pero bueno, qué sé yo. Ahora con esto de que las redes sociales están súper inundadas, y abrís Instagram y hay gente fumando porro, pienso que se te va metiendo en la cabeza, y es raro. Quizás estamos fumando más de lo que deberíamos. Sobre todo porque en algún punto te saca cierta energía vital, por así decirlo. Te relaja y hay momentos en los que hay que estar bien pillos, no está tan bueno. Pero también hay momentos en los que estás muy a full y está bueno bajar un cambio para darte cuenta de que algo no es tan grave o que podés tomarlo de otra forma.
Ya en Buenos Aires empecé a experimentar con más drogas. Una de las primeras más fuertes que probé fue el LSD. Me encanta, te da mucha energía, a diferencia del faso. Tiene quizás una primera etapa que es parecida a la marihuana, pero después sube el level y te sentís un poco más enamorado del mundo. Sentís alegría, porque tu cuerpo debe empezar a segregar endorfina a dos manos. Hay como una cuestión de los sentidos que se agudizan, quizás la sensibilidad en la piel y algo en los ojos. Está bueno, es una linda sensación y es un poco más larga.
Después, alguna que otra noche empecé a probar cocaína. Me parece una de las peores drogas. Todavía no lo entiendo, aunque eventualmente lo sigo haciendo. No termino de entender por qué lo hacemos, por qué hay tanta gente a la que le gusta la cocaína, si es una mierda. Es una droga que te genera un vacío espiritual, te apaga la parte linda de la humanidad y te deja bastante muñeco. Esa no se la recomendaría a nadie, en ningún contexto. Hay drogas que se las darías a mi hermana, por ejemplo. Sin dudas la cocaína no, aunque lo sigo haciendo y de alguna forma me divierte. No sé, será algo del contexto que te atrapa. Creo que hay como una sensación fuerte de autoflagelamiento, meterse cosas por la nariz, y eso me resulta atractivo, me llama la atención.

LM: -¿Y lo podés manejar bien?

FS: -Sí. Nunca compré cocaína.
De hecho, también se ven mucho las personalidades de cada uno con la droga. Hay duros que no pueden parar de tomar, toman un poquito y quieren eternamente. A mí eso no me pasa. Nunca fue como "Dale, dale y dale ", toda la noche y toda la mañana. No, eso no me pasa, como que al toque mi cuerpo no la soporta. ¡Qué bueno, eso me deja un poco tranquilo!
Después probé un par raras, como la ketamina, que viste que se hace a partir de una anestesia para caballos. Esa te deja re corky. Pero tuve una que otra experiencia bastante sobrenatural con eso, porque tu cerebro está procesando tan lento que hasta la música entra por partes, y alguna vez pude visualizar los instrumentos muy por separado, era rarísimo. Pero nada, con esa literalmente a veces no podés ni dar un paso. Me acuerdo que me veía como desde afuera. Después DMT, que es bastante rara y extrema. La sintetiza un amigo a base de una raíz de una planta de Ecuador, que es con la que se hace la ayahuasca y de alguna manera el viaje es parecido. No lo hice muchas veces, pero una de las veces me acuerdo que sentí que había tenido como una comunicación con un chabón de otro lado del universo. Para bajarla a lenguaje coloquial, ponele que vi extraterrestres. Pero no fue así, no los vi. Fue más como la certeza de que estaban ahí, como si me hubiesen enviado una señal. Muy tripero.
¿What else? Bueno, speed, que es como más o menos parecido a la coca. La probé en Barcelona la última vez que fui. La pasti me gusta mucho, el MD, toda esa rama que está un poco de moda. Es como bastante de fiesta y sentís como mucho amor, eso es raro.
Igual hay veces me siento enamorado sin haber tomado nada. Quizás la música, un lindo día, una reunión me lo puede generar. Hay gente a la que le cuesta más llegar a eso y de repente meterse algo, querer al prójimo y sentirse un poco más seguro consigo mismo. Me parece que está bueno que lo hagas así, de cara. Pero bueno, imagínate un chabón que estuvo toda la semana laburando como un culiado, alejándose de su espiritualidad. De repente el sábado no le es tan fácil volver y reconectarse con sí mismo, porque estuvo anestesiándose todo el tiempo con el laburo.
Por otro lado, en las discotecas a veces nos veo como ratas. Nos parecemos a un experimento. Es loco, porque creo que a veces está bueno rescatar esa sensación que te produjo la droga, porque en ese momento vos sentís cierta plenitud y seguridad que si bien son efímeras (como la tristeza), también te dan una perspectiva muy válida e interesante. Siento que, en alguna forma, es una especie de claridad. Creo que si ya le abriste esa puerta al cerebro, vos ya tenés un poco la capacidad de saber que hasta ahí podés sentir y está bueno que vayas a buscarlo de otra forma y no que la droga siempre sea la puerta, porque si no ahí ya generás una dependencia. Pero si vos decís: "Ok, mi cuerpo y mi mente pueden ver y sentir de esa forma", me parece interesante que para buscar esa experiencia, tengas otro camino sin necesitar siempre de una sustancia como vehículo.

 

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LM: -¿Extrañás algo de Córdoba?

FS: -Mi abuelo, el que tocaba la armónica. Cuando el murió, yo ya estaba acá. Me acuerdo que esa mañana me avisaron y yo no tenía un mango. No podía viajar y me colé en el bondi. Fui a Retiro con las dos manos atrás. No tenía un mango, y hasta fui sin valijas. Esperé y me iba fijando los bondis que iban a Córdoba. En una, el chabón se va a acomodar no sé qué cosa de las valijas y me mandé, me encerré en el baño como dos horas y después, cuando ya habían hecho los controles, me pasé para adelante y llegué. Y me fui al velorio.
Y después, bueno, hay muchas cosas que no las extraño tanto porque puedo recurrir a ellas eventualmente. Como el humor de mis compañeros del secundario, que me parece único. Lo disfruto muchísimo. Cuando voy, siempre armó un asadito en casa. Vienen todos, nos cagamos de risa y me cuentan mil anécdotas.

LM: -¿Cómo te ven tus compañeros del secundario?

FS: -Bien, me re quieren.

LM: -¿No te ven como una cosa rara?

FS: -Siempre fui una cosa medio rara para ellos. Pero es loco, porque de alguna forma, el hecho de viajar bastante o de tener muchos likes, toda esa huevada también les flashea un poco y siempre me joden. Me dicen que el bajo me salvó la vida, que si no, ¡no la iba a poner nunca! ¡Y es verdad!

LM: -Siguen teniendo la cercanía que tenían cuando iban al cole.

FS: -Sí, nos re queremos. Creo que cuando yo me acepté a mi mismo, y defendí eso, llegué mucho más profundo a ellos. Antes de eso, todo el tiempo que quise agradarles, creo que sólo veían a un gordito jugando mal al fútbol. Lo que me gusta mucho de ese vínculo, es que hay como cierta aceptación incondicional. Eso es muy lindo, creo que es porque pasamos mucho tiempo juntos. Entonces, hay chabones que son nada que ver, que de otra forma no serías amigo de él, pero haber pasado tanto tiempo juntos y haberte conocido tanto hace que te unas de alguna forma.
Pero más allá de esto que te cuento, no hay muchas cosas que extraño, no soy de extrañar. Suelo estar más enfocado en el presente.

LM: -Me llamó la atención lo que me decías recién, que cuando fallecío tu abuelo no tenías guita para el bondi. Le podías haber pedido a tu familia.

FS: -Sí, pero me acuerdo que ellos estaban enroscados con eso del velorio. Cuando llegué a Retiro, no me andaba la tarjeta, y obviamente no tenía efectivo. Se dio así, tenía media hora y salía el último bondi a las dos de la tarde, y después el próximo a las ocho de la noche, y ahí me perdía el velorio. Entonces, en esa media hora no tenía tiempo de hacer que me vayan a comprar, lo tuve que resolver. Fue "Ok, o te subís o chau".

LM: -Lo pensaba en relación a lo que me contabas de tu situación tan precaria en tus primeros años en Buenos Aires. También fue un poco una decisión tuya el hecho de no acudir tanto a tu familia en lo económico, más allá de que volviste de España y te ofrecieron su mano.

FS: -Pasa que si le estás pidiendo a tus viejos demasiada banca, le estás dando lugar a ellos a que sigan opinando. Por otro lado, si hacés eso no terminás de tocar fondo, porque tenés siempre la almohadita. Para mí está bien que los viejos apoyen a sus hijos, pasa que al medio hay tantas expectativas encontradas y objetivos diferentes, que es probable que se desdibuje todo. Y lo que era una ayuda termina siendo una limitación. Está bueno que los viejos también en algún momento corten el chorro, para generar esto en cada uno de nosotros. Termina siendo una fortaleza.

LM: -Esa urgencia.

FS: -Sí, que te va a pasar en el mundo real. Mejor que te pase a los dieciocho que a los cuarenta, cuando la estructura está más rígida. A los dieciocho sos más maleable. Es como un niño que se cae. Imaginate que vos te cayeras por primera vez a los veinte años, no la podés creer.

 

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LM: -Me decías antes que el amor te ayudó a ordenarte. ¿Cómo fue eso?

FS: -El amor me ordenó las prioridades, entonces ya se hicieron más simples las acciones. Cuando tenés claro qué cosas son las más importantes, ya lo demás va cayendo de maduro. Aprendí a correr la basura. Y es muy importante correr la basura, porque estamos muy bombardeados por mierda. Todo el tiempo te quieren hacer creer que lo importante está en otro lugar, pero cuando encontrás algo realmente trascendental, ese montón de giladas que a mucha gente le quita el sueño pierde valor. ¿Qué pasa si andás por la vida juntando likes? Se te va todo a la mierda.

LM: -Esto que me contás, ¿te dio una seriedad distinta a la hora de encarar tu laburo?

FS: -No. La seriedad hacia mi laburo creo que la tuve desde el comienzo. Lo que hizo el amor, fue que me limpió. Me enfocó mucho saber que podía sentir esto. El amor simplemente saca lo mejor de vos. Y una vez que tenés en las manos lo mejor de vos, todo es bastante más simple.

LM: -¿Y qué es lo mejor de vos, esto que encontraste?

FS: -Un poco la entrega. Antes era más egoísta, pero ahora hay alguien que es tan importante como yo. También me ayudó a ver que por ahí necesito cosas que no puedo obtener solo, que necesito de otros.
Y el amor también es la amistad. La amistad me parece uno de los amores más lindos y más puros de todos.

LM: -Ya que volvés a la amistad, me quedo con dos nombres, con dos personas que son bifurcaciones en tu recorrido: Agus Vivián y Juan Ingaramo.

FS: -Totalmente. Agus me metió en la música, imaginate. Y Juan me dio seguridad en un momento en el que la necesitaba mucho, que era cuando recién empezaba a hacer canciones. Sí, los dos igual de importantes. Con Juancito y Agus pasaron cosas especiales, todavía estoy aprendiendo cosas de ellos.

IMG_0054_editedLM: -¿Qué temas te interesan? ¿Sobre qué cosas te gusta hablar con tus amigos o con tu novia?

FS: -El feminismo me ceba bastante. Me gusta que esté sucediendo. Me gusta ser parte de la época y el momento. Internet me parece un tópico excelentísimo. La política, mientras esté contaminada de tanta corrupción, es un laberinto sin salida. Me interesa la libertad, liberarnos de conceptos e ideas que nos limitan y por ende nos aprisionan. Me gusta intentar romper paradigmas y tratar de ser consciente de las cosas que tenemos preseteadas, creo que eso nos da libertad. Creo que con el diálogo se puede hacer mucho. Y la música, estoy todo el puto día hablando de música, de artistas y de fenómenos.

LM: -Lo último que tengo para preguntarte: ¿Cómo te llevás con la repercusión que hoy tiene tu obra?

FS: -Bien, me gusta.

LM: -¿No sentís inseguridad de tener que estar a la altura de lo que el público espera de vos?

FS: -No. Estoy re a la altura. Tengo un próximo disco que va a estar buenísimo.

LM: -Estás cebado con vos mismo.

FS: -Re creo en mí, obvio. Y estoy cebado con el movimiento, siento que ya es algo de mucha gente, y hay varias bandas que me enorgullecen. Siento que somos colegas, que tocamos juntos, que nos queremos, que nos admiramos y que nos estimulamos mutuamente. Creo que hay mucha gente que si me escuchara en el momento adecuado, que quizás sea dentro de cien años o pasado mañana, se podría conectar con mi música, porque es honesta.
Todo eso, todo, me tiene cebado.

> Bonus track: La industria.

 

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