La industria: Franco Saglietti | Bonus track

Por Leandro Moscardó.
Fotos por Teresa Mir.


LM: -Me gustaría que habláramos sobre la industria de la música.

FS: -Dale, ¡la tengo bastante analizada!

IMG_0083LM: -Hasta los años noventa, toda la música que podíamos conocer estaba mediatizada por las personas que manejaban la industria cultural. Hoy ya no hace falta que esté el director de una radio poniendo una banda de rock para que la gente la escuche. Ahora podemos buscar lo que nos gusta en internet.

FS: -Sí, igual eso sigue tratando de mantenerse. Los chabones que tenían ese poder no lo van a soltar tan fácil, y todavía lo siguen teniendo. Si Diego Pozo te repite un tema cuarenta veces en La 100, probablemente te la mete.
Pasa que, por otro lado, tenemos una herramienta en la que al parecer uno puede buscar lo que quiera, pero no es tan así. Youtube puede decirte lo que vos querés o tenés que escuchar, Spotify también. Creo que la diferencia grande ahora es que la audiencia es consciente de que tiene la herramienta. Porque si no, podés seguir dejando la tele prendida y que te muestren lo que querés, que es lo mismo que darle play a una lista de Spotify que armó un chabón en la India y vos ni idea. Lo que sí está buenísimo es que si tenés ganas de buscar e investigar, es infinito y me parece súper interesante.
Algo que rescato mucho, que pude ver durante los viajes, fue el hecho de que a nosotros, en Latinoamérica, internet nos ayudó a equilibrar la balanza en relación a los lugares centrales donde se produce la música o el arte. Siento que antes los fenómenos sociales tardaban mucho en llegar aquí. En cambio ahora un chabón en Banfield está haciendo trap hace dos años, y antes llegaba ahí diez años después de surgido el género. O sea, un fenómeno que la está pegando fuerte hace un año en lugares como España o Estados Unidos, casi en simultáneo puede ser producido acá. Me pasó de estar en Londres e ir a ver un festival, y darme cuenta de que dos meses atrás había visto una fecha re parecida acá. Estaba viéndolo en Londres y pensaba: "Ok, esto ya lo viví en Buenos Aires". Eso no hubiese pasado nunca si no estaba Internet, porque después de verlo allá, yo hubiese llegado acá y habría sido casi imposible describírselo a mis amigos. Lo cual demuestra que estamos cada vez más cerca una cultura de otra y están empezando a suceder fusiones hermosas. Tenemos casi todos las mismas herramientas, está más balanceado, entonces siento que ya estamos en igualdad de oportunidades con otras partes del mundo.

LM: -¿Cómo es haber empezado a trabajar con una discográfica?

FS: -Empezamos hace poco. Firmamos hace menos de un año, después de muchos contratos que me ofrecieron. Ellos habían intentado emparentarse conmigo de varias maneras. Al comienzo, cuando yo era un artista mínimo, no me ofrecían prácticamente nada. A lo que accedí ahora fue que yo les permití reeditar Franco, con la condición de que sea en vinilo. Una vez que hacen esa edición, empiezan a percibir el 25% de lo que genera SADAIC de eso, por varios años, a cambio de varias cosas que me sirvieron mucho. Una fue bastante guita. Después, viajes. Y también acceder un poco a su aparato. Ponele, para mi última fecha en Niceto, les dije que quería hacer vía pública y ellos: "Ok. Toma tanta guita". Y lo mismo cuando quiero hacer un video.

IMG_0177_editedLM: -¿Gestionas todo vos?

FS: -Claro. Hay sellos en que vos te metés, ya está súper armado y hay setenta chabones trabajando para vos, y desde que empezás hasta los cinco años de carrera que ya firmaste está todo organizado para que se haga. El sello con el que yo trabajo [Geiser], si bien es como el hijo de un sello grande [PopArt], es un apéndice pequeño encarado al under. Y yo tengo algunas cuestiones muy claras de cómo quiero encarar mi carrera, y qué me parece que tengo que hacer, entonces supimos encontrar una buena forma de trabajo en la que yo propongo ideas bastante concretas o les voy directamente con que necesito, y ellos me brindan un aparato gigante para seguir al cabo con la estrategia.

LM: -¿Pero a tu carrera la seguís planificando vos? ¿Vos decidís cuándo, dónde y con quién tocas?

FS: -Bastante. Por ejemplo, luego de que firmamos, yo quería hacer la gira que hice en Europa, y ellos me dijeron: "La verdad es que nos parece que México es una industria más grande, sentimos que ahí te podemos ayudar mejor. Vamos a poner esta guita, pero queremos que el foco esté en México". Y yo: "De una. Me parece una re buena idea, tienen razón". Todo el foco del sello se fue ahí y yo en paralelo empecé a organizar mi gira a Europa, con un poco de mis herramientas y con dinero mío, pero ya saliendo desde México. Entonces, como que vamos negociando un poco ahí y se va armando toda la cuestión. La relación nos está haciendo muy bien a los dos, a la banda y al sello. No sé si le recomendaría a cualquiera que vaya a firmar con cualquier sello. El ideal ese de que te salven la carrera es absurdo, vas a tener que laburar igual que todos. Te pueden tirar un par de centros, y hasta la pueden cagar, pero me parece que la autogestión es la palabra clave del siglo. Es una forma más de individualismo, pero me parece que es la más creativa de todas. Yo supe esperar para obtener algo de ellos, supe tentarlos y supe darles algo a cambio. Y ahora me vino muy bien. Ponele, las canciones del próximo disco ya las tengo y no tengo que estar pensando en la plata que tengo que juntar para grabar, para mezclar o para un video. De todo eso se encargan ellos y me viene muy bien. Obviamente ellos se van a quedar con una parte, pero a mí me relaja bastante eso.

LM: -¿Con la gente del sello te llevás bien?

FS: -Sí, sí. Hay discusiones, obvio. Por ejemplo, con respecto a la la vía pública que hicimos para el show de Niceto, hubo algunas peleas. Yo me tuve que plantar y decirles: "¿Qué onda? ¿Quieren apoyarme en serio? Para mí ésta es la estrategia, estos son los presupuestos. Hay que invertir", y ellos que me decían de hacerlo de una forma más barata. Pero bueno, intenté explicarles lo que yo pensaba, que invirtiendo en serio estaban mostrando en la calle a uno de sus artistas. La imagen que usamos es fuerte, yo quiero posicionar a la banda. Nada, son cosas así, intentar convencerlos de que está bueno que avalen y que suelten un poco el biyuyo.

IMG_0262_editedLM: -O sea, ellos te apoyan sobre todo en el desarrollo como músico. En la difusión, en ubicarte en festivales.

FS: -Sí. Ellos tienen un par de festivales como el Movistar, el Personal Fest o el Sonar, que son lugares que a nosotros nos sirve estar por varias razones: son una vidriera, pagan, y porque nos entra un buen SADAIC. A ellos les sirve que en esos festivales estén sus bandas, porque les conviene movernos y porque, además, ellos tienen porcentaje de ese SADAIC. Entonces, como que se arma una cadena: ellos saben que tienen esos lugares de privilegio y van negociando, van tratando de que vos le des cosas a cambio.

LM: -Y más allá de los festivales, un show tuyo en cualquier lugar, en una sala o en un bar, ¿cómo se arma?

FS: -Hay varias formas. Una, que es la que más se estila en mi caso, es que un productor nos llama, habla con mi manager y negocian, qué se yo: que paguen, que el hospedaje, que el cashé... ¡Pum! Se hace.

LM: -¿Tu manager es de Geiser?

FS: -No. Ese tema por ahora es medio por fuera. Todavía no se están metiendo con eso, si bien por contrato tienen porcentaje de shows.

LM: -¿De todo los vivos?

FS: -Sí, pero es un porcentaje chico y es a partir de un piso de cashé que nosotros todavía no cobramos. Cuando sea más grande la movida, sí se van a meter más.

LM: -¿Y en los casos en donde vos vas a porcentaje de entradas?

FS: -Y ellos se quedarían con un poquito. Yo trato de no laburar a porcentaje de entradas. No me cierra. Yo llevo gente a trabajar, entonces eso es un riesgo muy grande, porque jamás podría no pagarles. Así que no, generalmente no me manejo con porcentajes. Voy o por un fijo, o si no directamente produzco yo, como fue este último show en Niceto, en donde yo alquilé el lugar, banqué la inversión, decidí todo y corrí los riesgos.
También depende un poco de los lugares. Ponele, Mar del Plata, Córdoba, Mendoza y Buenos Aires son ciudades en las que yo ya hice un ruido y ya estoy en la escena. Entonces, ahí cobro un monto fijo. Ahora, si yo quiero ir por primera vez a una ciudad, donde todavía no estoy tan posicionado, por ahí me adapto. Capaz me dan para los costos y ya, y bueno, voy, porque quiero empezar a mover esa plaza. Yo lo hice mucho tiempo, sobre todo con Barbuda, de irme a cualquier lado a tocar con la viola yo solo en un barcito con diez personas. Me sirvió muchísimo porque moviéndote en cada lugar, ya vas conociendo, y la próxima vez que vayas, ya sabés con quién hablar, dónde tocar, cuáles son los posibles problemas que podés tener. Sabés que ir es un quilombo, pero ya vas conociendo el paño desde adentro. Para eso muchas veces tuve que ir medio donado, y de nuevo, eso también da mucha fortaleza.
Ahora ya puedo negociar desde otro lado y los productores que me llaman saben un poco a quién están contratando, qué es lo que van a ver. Entonces, si nos cierra a los dos, todo bien; y si no, llama a otro, yo laburo tengo, está todo bien.

IMG_0167LM: -¿Adrián Dárgelos fue una instancia legitimadora?

FS: -Para muchos sí, para mí un poco también.

LM: -¿Por qué le dijiste que no cuando se te acercó por primera vez?

FS: -Porque no tenía pensado hacer un disco. Estaba terminando de grabar Ra, que no tenía nada que ver con él.

LM: -¿No te generó ansias?

FS: -.¿Para darle algo?

LM: -Sí.

FS: -No, no trabajo así. Eso es parte de conocer tu proceso creativo. Sin embargo, cuando gané el premio [en la Bienal Arte Joven Buenos Aires, gracias al que pudo grabar Franco], sí tuve que salir a componer y ahí también me encontré en el vacío, que de nuevo sacó algo re fuerte de mí. Todo ese proceso fue muy acelerado, hasta te diría que fue muy antinatural. Me sorprende que haya quedado un disco tan orgánico con tanta burocracia y tanto estrés que hubo al medio.

LM: -De hecho, el disco pareciera ser una comunión entre los dos anteriores.

FS: -Sí, como que cierra una etapa. Siento que hay una madurez ahí. En los otros dos noto como una experimentación, y acá hay una búsqueda más enfocada.

LM: -¿El indierock es música para chetos?

FS: -Uno puede hacer música y que la consuman los chetos, aunque no haya sido pensada como música para chetos. Yo no siento que haga música para chetos, pero yo soy un poco cheto, por así decirlo. Digo, utilizo ciertas palabras, toco en ciertos lugares y me escucha cierta gente. Se fue dando por el ambiente que frecuento, eso ya te va direccionalizando. Es verdad que hay mucha gente a la que le tuve que poner la banda en la cara, y eso se logra yendo a tocar. A veces hay eventos más masivos que te abren público, pero la verdad que en los eventos masivos a donde fui cerraba Iggy Pop y la entrada costaba dos lucas. O sea, tan masivo no es, y tan under tampoco.
Me encantaría saber qué tienen para decir de mi música las distintas clases. Lo paradójico es que hay música que le habla muy directamente a las clases sociales más bajas y que fueron súper absorbidas por las clases altas. Está interesante ese fenómeno. Al revés no se da tanto, que haya música para clase alta que la clase baja pueda compartir.
Hablando de cosas masivas, el cuarteto me parece que atravesó todas las clases de Córdoba, eso es interesante también.

LM: -Quizás ya no te pasa, pero ¿cuál es el plan cuando estás tocando y hay muy poco público?

FS: -Todavía me pasa. En Europa me re puede pasar. Yo lo suelo disfrutar mucho. Es como cuando toco acá en mi casa todos los días, ¿qué diferencia hay? No sé, hasta performáticamente me parece súper audaz, entretenido, surrealista y gracioso.

LM: -No te ponés mal.

FS: -No. Ya me parece que sería distinto si fuera un caso en que yo viaje con toda la banda, si estuvimos diez horas en el bondi y si hay que pagarle a toda esta gente, no sé. Pero así personalmente, como un individuo arriba del escenario, no me jode, la verdad. Hasta me parece algo anecdótico y creo que termino sacando provecho de eso.

 

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LM: -Ok. Estoy pensando en la música que es creada con el solo fin de llegar a las masas. Las bandas de pop armadas, como Bandana o Backstreet Boys, ¿vos creés que eso es música, o un simplemente un producto de consumo?

FS: -No, eso es música. Hay un montón de gente que se conmueve con eso. El mercado va contaminar todo siempre. Sí creo que hay productos en la música y que la gente no es boluda, entonces salta la ficha bastante fácil.

LM: -Estoy pensando en tu aversión a la repetición. El fenómeno de la cumbia canchera, con Marama, Rombai a la cabeza. Tal vez sí hubo un acto creativo al comienzo, alguien que dijo: "Vamos a hacer cumbia con temas de Shakira". Pero de ahí en adelante sólo hay repetición ahí.

FS: -Es que me estás dando ejemplos de mercenarios. Sí que los hay y son muchísimos, porque donde haya guita van a estar. No sé, no escucho Marama. No sé ni cómo suena. Yo pienso lo mismo, hay un par de forros que agarran algo que para mí es sagrado y que para mí podría cambiar la humanidad, o la vida de un chabón, y lo usan para hacer guita. Pero, ¿qué querés que haga? Yo lo único que puedo hacer es ser fiel al ente que te digo. La verdad es que no me detengo mucho a pensar en eso, porque por cada artista bueno hay diez artistas basuras copiando y buscando rédito económico. Yo no los escucho y listo, pero me enojo tan fuerte. Son las injusticias del mundo, qué sé yo. Si es por eso, me tiene que romper más la bolas un culiado tirado en la calle durmiendo, eso nos tiene que envenenar. Estos son boludos que vendieron espejito. No me preocupa, no me parece relevante. Lo único, lo que me duele un toque es que yo a la música lo veo como algo realmente sagrado y éstos me parecen como unos blasfemos. Pero no sé, no voy a salir a evangelizar. O bueno, sí, pero haciendo buena música y listo. Tratando de compartir sentimientos más puros y profundos. No tengo otras formas de combatirlos, más que tirando luz para otro lado. Ellos ponele que se la chupan, nosotros tratamos de generarla.

 

 

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