¡Mirar es todo! #3

Esta es la sección de Los Anormales dedicada a la fotografía. Aquí compartiremos los particulares modos de cuestionar nuestra cultura de fotógrafos de todo el mundo. En la tercer entrega, el fotógrafo mexicano Dorian López.


DorianDorian López

Aguascalientes, 37.

Mexicano

Por Jesús Torrivilla.

Dorian López está fascinado con los rostros de su país y sus historias. Le gusta recorrer las calles de México y preguntarse por las vidas de albañiles, obreros, estudiantes, secretarias y transeúntes, como los protagonistas de una película coral. Siente que esos rostros están ausentes de la industria de la moda en un país que le parece racista y por eso está empeñado en voltear a verlos.

Este es un vistazo a Mexicano, un amplio ensayo fotográfico que produce desde hace siete años y que ya cuenta con decenas de miles de fotos, miles de seguidores en Instagram, una participación en la Bienal del Museo Whitney de Nueva York y un proyecto de libro. Mexicano es una serie que reúne su manera de mirar México, de reconocerse en rostros familiares donde encuentra belleza y sofisticación.


BQ2A5332Las primeras veces que fui a la Ciudad de México no la entendía. Pero me gustaba, porque era un ‘no entiendo’ con una dosis de emoción. Porque mientras vas entendiendo empiezas a disfrutar más de la ciudad, ya sabes cómo moverte, cómo se comporta, qué vas a esperar. La primera vez que vine me quedé con la inquietud de saber cómo era vivir ahí.

“Observar el comportamiento de la gente que vive en este país es fascinante. Ver los looks de la gente. Hay un esmero muy sofisticado y a la vez muy natural, como una flor. No hay nada más bello y sofisticado que una flor. Ese brote de algo inmensamente bello y bien natural, sin mucho artilugio. No es en los lugares hipsters donde sigue esa llama bien emocionante de la fusión de culturas: la de los europeos con la de la gente que habitaba estos territorios, en donde ya había un mestizaje impresionante. La mezcla ha dado cosas sofisticadas y sorprendentes. Me refiero a una sofisticación de pensamiento. Esto que fue producto de algo muy natural, de la creatividad de las mentes que habitan esta nación y de cómo construyen sus ideas.

“Esto puede ser global, pero en México comienza una revalorización de otras cosas. Mucha gente voltea a ver, de alguna forma se empiezan a dar cuenta. La música cada vez está más integrada. Géneros como la cumbia o la música norteña no estaban tan admitidos en las tribus más fresas. Y ahorita la parte fresa está suplicándole a la parte cumbia que se junte con ellos, porque realmente los está fortaleciendo. No sé si soy muy idealista, pero creo que la gente va a comenzar a tener esta reflexión.

Mi ejercicio es caminar. Me detengo con lo que me llame la atención: sujetos, escenas. Las figuras de moda más importantes ven mucho a la calle y lo noto en el trabajo que hacen. Yves Saintt Laurent veía mucho la calle. La gente nueva también ve mucho la calle, es una gran fuente de inspiración. Por eso empecé a caminar. Desde muy chavito, cuando comencé con la cámara, he querido retratar la calle. Después de ya estar en la moda, caminar con una cámara y retratar lo que veía se hizo más fuerte. Me parecían muy emocionantes las cosas que podías encontrar: situaciones, vestimentas, rostros. Siempre mi foco ha sido en los rostros. Me encantan. Los que encuentro en el país me fascinan. En todos los lugares y en todo el mundo hay rostros fascinantes, pero los que encuentro aquí además me resultan familiares. Los veo, los reconozco de toda la vida y me parecen muy bellos”.

BQ2A5792Cuando quería decidirme entre cine y arte, para mi familia clase media fue: ‘No sueñes’. Hubo un momento en que les recriminé por qué no creían en mí. Después entendí que así crecieron. El entorno de ellos era así, era una vida bien diferente a la que a mí me pudieron dar. Mi mamá creció en el campo, mi papá en una casa-hogar, él tenía mamá pero lo separaron de ella para que se fuera a la Ciudad de México a estudiar y ahí estuvo en un orfanato. Luego regresó a Aguascalientes, donde nací.

“Entender la realidad de mi familia me hace entender por qué sucedió lo que sucedió. Por qué no creían en el arte e incluso decir: ‘¿Artista? ¡se va a morir de hambre!’ Que quizás sí… Al fin y al cabo agradezco todo lo que sucedió. Me gusta mucho como pasaron las cosas: haber pasado por el diseño, los amigos que he hecho, las experiencias de la moda. Y ahora estar en la calle tomando fotos. Me siento muy privilegiado.

“Vi mucho cine cuando era joven. Ahora ya no veo tanto, me cuesta aguantar la duración de las películas. En el cine tienes que tener ganas de contar una historia y ahora estoy más concentrado en cosas bien inmediatas: un rostro, velo; una escena, vela. Este tipo de foto quizás sea respuesta del cine que he visto, muy contemplativo. En mi adolescencia me gustaba mucho Kieślowski. Es un cine más humano, mucho más de problemas sociales, también Teo Angelopoulous, Win Wenders. Eso era lo que veía a los 15 años.

“En mi infancia yo sentía que lo que me hacía falta era lo que veía en la tele. Y eso no te lo daba Aguascalientes, no estaba allí. Yo crecí en un municipio de Aguascalientes que se llama Jesús María y, dentro de lo que había en ese lugar, yo era un privilegiado. La educación que me dieron, a pesar de ser muy moralina por efecto religioso, fue muy cariñosa. Volteo a ver a mi familia y me siento afortunado. Siempre me apoyan, entiendan o no entiendan qué está pasando. Aunque no entiendan que yo sea gay, porque esos estigmas sí existen en provincias, y son muy fuertes, como si fuera la gran cosa. Ellos aún no entendiendo del todo qué pasa cuando una persona es homosexual.

 

[ Galería de fotos ]

 

 

“En vez de decir ‘salir del clóset’, lo veo más bien como salir del clóset mental, cuando abres tu puerta mental y te dices: ‘Ah, soy gay’. Porque quizás decirle a la gente fue muchos años después. En una provincia, en 1996, no era algo que se pudiera manifestar tan abiertamente. Ahora siento que es mucho más abierto. Que está mucho más liberado”.

“Nunca se dio esa plática de ‘hola soy gay’. El tema se fue abriendo, mis hermanos lo sabían, lo comentaban entre ellos. Me enteré que mis padres ya sabían y que no tenían problema. Sí hubo drama, antes de que lo aceptaran, en la adolescencia y en la pubertad, cuando veían a mis amigos gays. O cuando veían a mis amigos hombres: ‘Oh, es hombre’. Hacían cosas: por ejemplo, si llegaba un amigo no lo dejaban pasar a la casa, pero si era una amiga, podía entrar a mi cuarto. El amigo se quedaba en la sala. Ya para mí era muy claro que se estaban dando cuenta de algo. A mi madre le daba miedo y tenía que proteger a su hijo. Ella ya sabía. Es una cosa que siempre se sabe, al menos en mi caso. Te tardas en darte cuenta qué es, en ponerle palabras.

BQ2A5714“México es un país muy racista. El racismo del mexicano tiene licencia: por eso la gente no se detiene ante su racismo, porque no se dan cuenta. Los comentarios discriminatorios son muy bienvenidos, la gente se ríe, las mamás sin darse cuenta siempre están diciendo ‘que se mejore la raza, le salió más güerito, le salió morenito’. Las tías, los amigos, los maestros, emiten ese tipo de juicio, ese tipo de comentarios racistas, con completa licencia. En la televisión también ocurre, evidentemente, con los estereotipos.

“Esos comentarios revelan la ignorancia, además del racismo. Creo que la educación en este país ha sido pobre. Esta forma de pensar, esta facilidad para ser así tiene que ver mucho con falta de educación. Nadie aprendió civismo, nadie aprendió historia. Hay un desinterés en el país, porque nadie se enteró en qué país estamos. Tenemos fantasías: hay aztecas, hay pirámides, pero realmente nadie sabe nada”.

“Hay un romanticismo con respecto a ‘los colores’ de México. Las novelas y todo lo construido por la televisión es súper falso. El mexicano ha tendido a alejarse de lo que es. Todo el mundo le huye a lo real, es una estética que no entienden. Pero es padrísimo. Los estereotipos hacen que sea difícil entender la estética de lo real. Creo que necesitamos abrirnos a la idea de que la gente puede pensar diferente a ti y hacer cosas fascinantes en su forma de entender el mundo.

“Si eres pobre o moreno, sólo serás considerado guapo o bello si tienes ciertos atributos de una raza blanca. No hay una apertura para lo que es en sí: la boca, los rostros, los tonos de piel, ¡lo que hay! Porque lo que hay es muy sorprendente, muy variado. Es muy, muy rico. En un país como este y en una ciudad como ésta lo ves todo en una colonia [colonia se llaman las partes de la ciudad que en Argentina son llamadas barrios].

“El amor que tienen los mexicanos por su país está muy tergiversado. Uno ama muy etéreamente algo de México pero no sabe qué es. Tú pregúntale a cualquier mexicano de qué se siente orgulloso, y verás que no va a saber qué responder, o va a ser muy etéreo. Te van a decir “sus colores”. ¿A estos colores te refieres? ¿A los colores de la Ciudad de México? Mucha gente vive amarrada de fantasías del país. Pero tampoco existe una conciencia de quiénes son. ¿Sabes realmente qué es eso que dices que amas?

Yo soy parte de ese sistema que quiere imponer un tipo de belleza. Pero, irónicamente, eso me ha permitido ir a muchos lugares y estar en ciertas situaciones donde puedo voltear y ver realmente lo que me interesa. Ahora lo estoy mostrando. La moda, como profesión, ha sido muy generosa conmigo. Muchas de las fotos de Mexicano me las ha permitido la moda. En varios sentidos, incluso con el dinero que me ha dado la moda he podio autofinanciarme para ir viajar y retratar. Porque me fascina eso: retratar al país”.

 

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Mexicano empezó muy para mí. Surgió porque me di cuenta de que se podía hacer, que la gente podía aceptarlo. Y se volvió una droga. Salgo y regreso con fotos, las veo, me emociono. Primero fue un hobby: salir con la cámara. Cuando empecé a hacer el experimento de acercarme a la gente y darme cuenta que la gente aceptaba, me di cuenta de que me fascinaba y quería hacerlo más. Todos los días salía a tomar fotos. Luego viajaba y cuando tenía tiempo me escapaba para tomar fotos. Lo hacía cada vez que podía, los sigo haciendo porque es muy emocionante para mí.

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