Feminismo y literatura: Silvina Giaganti III

Por Leandro Moscardó.
Fotos por Teresa Mir.
Producción Bellén Gulli.


LM: -Vamos a irnos para otro lado, que tiene que ver con lo que hablamos sobre las diferentes formas del amor. ¿Vos creés en la monogamia?

SG: -La he ejercido. Creo que puede funcionar, es una alternativa entre otras. Puede funcionar, aunque no sé por cuánto tiempo.

IMG_7171_editedLM: -¿Creés que es una buena opción?

SG: -A mí, por una cuestión de personalidad, me gusta profundizar en las cosas en las que me meto, en mis intereses. El amor es un interés, entre otros. El amor de pareja y de vínculo. Tengo simpatía y afinidad por la monogamia, por esto de gustarme tanto profundizar en un vínculo y poner mucha energía en él. Si me enamoro, me gusta conocer mucho a la otra persona y que pase algo parecido del otro lado. Esta inclinación a profundizar creo que es pariente de la monogamia.

LM: -¿Considerás que para construir una relación sana o un vínculo funcional la pareja debe ser monogámica?

SG: -No. Hagamos de cuenta que estamos de acuerdo en lo que significa sana. Creo que para que una relación sea sana lo que tiene que haber, más que monogamia, es cuidado del otro. Y cuidado del otro no es un sinónimo de monogamia. Y monogamia, lo sabemos, no es cuidado del otro. Se puede ser monógamo y no cuidar al otro, y se puede cuidar al otro sin ser monógamo.

LM: -Definamos "cuidar al otro".

SG: -Que tus actos en el terreno afectivo no le ocasionen sufrimiento al otro, que no se sienta irrespetado, humillado, maltratado y descuidado. Eso entiendo por "cuidar al otro". Uno no puede adivinar qué es lo que al otro lo puede humillar, hacer se sienta maltratado o que le faltaron el respeto. Entonces, ¿cómo hace uno para no ejercer esas acciones si lo quiere cuidar? Partiendo de un diálogo con el otro.

LM: -Te quiero preguntar sobre el matrimonio igualitario. Una parte de la teoría queer no está de acuerdo con el matrimonio igualitario porque plantea que el matrimonio es parte del dispositivo de control social responsable de la situación que discrimina y que ataca a la diferencia. En algún momento se dijo que el matrimonio igualitario era un intento por encajar en ese dispositivo, entonces el problema no era que las estructuras sean más incluyentes, sino la estructura en sí. ¿Vos creés que el matrimonio igualitario es un paso para normalizar a la sexualidad disidente o es una conquista verdadera de la sexualidad disidente?

SG: -Es una conquista verdadera de la sexualidad disidente y me atrevo a decir que es una de las leyes más importantes de la democracia. Quiero decir que observo como progreso, sin lugar a dudas, que un sector de la población que no gozaba de los derechos que otro sector sí gozaba, pase a poder gozarlos y a estar más contenidos en toda la sociedad. Porque, en definitiva, si no querés casarte, no te vas a casar, pero que el derecho para poder hacerlo exista es indudablemente un avance y no una forma de normalizarnos o de asimilarnos a ese dispositivo tan vapuleado como puede pensarse que es el matrimonio.

IMG_7168_editedLM: -¿Qué opinas sobre el matrimonio?

SG: -Es una pregunta generalizante que yo voy a acotar. Es medio narcisista, pero yo no puedo pensar más que desde mí, y yo no me veo casándome.
Pero volviendo al matrimonio igualitario, vos leés un libro como “Orgullo”, que es la vida de Carlos Jáuregui, y podés notar que cuando no existía ese derecho, la vida de mucha gente que enviudaba era prácticamente arrasada por quienes sí tenían derecho sobre las propiedades y los objetos de esa persona, con quien quizás había pasado toda su vida. El matrimonio igualitario es sin duda un avance.

LM: -¿Te gustaría tener hijos?

SG: -Me gustaría enamorarme mucho de una persona con la que me den ganas de tener un hijo. El deseo de tener un hijo es la derivación del deseo de enamorarme mucho de alguien que me genere esas ganas, no tendría un hijo sola o con un amigo o amiga.

LM: -Te gustaría tener un hijo que sea producto de un amor.

SG: -Exactamente, de una amor arrasador y a su vez calmo y compañero. Esa escena me parece más verosímil que la de tener un hijo con un amigo -que es una opción que banco, por supuesto-. Me parece que soy medio chapada a la antigua en las respuestas que estoy dando.

LM: -Bueno, ahora sí te voy a hacer una pregunta que es muy amplia y vamos a intentar acotarla entre los dos. Hay una pregunta que es pretendidamente imposible de contestar que es "¿Cuál es el sentido de la vida?". Quisiera que vayamos por ese lado y me interesaría saber cuál es para vos el sentido de que estemos acá.

SG: -No me voy a poner compleja. Creo que el sentido de la vida es hacer cosas que te calienten, hacer cosas porque realmente tenés ganas de hacerlas.

LM: -¿Creés que el mundo es inherentemente injusto?

SG: -No encuentro muchas razones para pensar lo contrario, y no creo demasiado en las utopías. Creo en la toma de conciencia y en un posterior trabajo sobre esa toma de conciencia para lograr pequeños avances que mejoren la vida de a poco de algunos sectores.

LM: -¿Qué fue lo que pensaste cuando pasó lo del asesinato del hincha de Belgrano?

SG: -Primero me enteré sin conocer los pormenores y la historia subyacente, después me enteré que el tipo estaba agonizando y lo puteaban. Es medio naif lo que te voy a responder, pero no acredito que algo así pueda ocurrir. Le tengo mucho miedo a la gente sin compasión. Más allá de lo que pasó, de un montón de gente mirando como mataban a un tipo, lo que me shockeó más fue el tipo yéndose de la vida siendo insultado. Me asusta la gente sin compasión y que no reconoce la humanidad del otro.

IMG_7014_editedLM: -Hubo una editorial de Juan Pablo Varsky algunos días después, donde muchas veces repitió "tiraron a un tipo por la tribuna". Más allá de los pormenores del asesinato -porque asesinatos hay todos los días-, quizás lo que nos interpela de este caso, además de la espectacularidad de la situación, es que tiene un condimento más o menos nuevo. Y es que pensábamos que la mayoría de las personas impediríamos un asesinato o a una agresión si estuviésemos ahí donde tuviera lugar. Pensábamos que no podría darse un asesinato frente a todos nosotros, que los asesinatos pertenecían a una instancia más privada.

SG: -Uno tiende a pensar que el asesinato es algo que se hace a espaldas de la sociedad.

LM: -Exacto, uno piensa que es una desviación de la sociedad. Ese caso me hizo recordar otra cosa que pasó en Córdoba -que se está volviendo especialista en barbarie-, que fueron los saqueos del 3 y 4 de diciembre de 2013. Uno piensa que como sociedad no somos tan tan violentos, al menos ése es el acuerdo tácito que hace que uno vaya por la calle y no empiece a los tiros, porque todos creemos que somos buenas personas. Pero estos dos casos me hacen preguntarme si en realidad no es sólo una cortina lo que hace que no seamos todo lo brutales que podemos ser, pero que ni bien se corre esa cortina, lo somos. ¿Vos crees que la humanidad es buena?

SG: -Las teorías políticas de la modernidad, para intentar imponer la forma de validar la organización social, generaron ficciones de un hombre en estado de naturaleza, el hombre absolutamente liberado de cualquier tipo de ley. Entonces existe la ficción pesimista y escéptica de que el hombre es inherentemente malo, ventajero, egoísta, impiadoso y con una carencia total de empatía con respecto del igual. Y después hay ficciones políticas que son más benevolentes, que el hombre en realidad es bueno y se vuelve malo por diferentes mecanismo sociales que generan una injusticia que lo alejan de esa bondad primitiva. Obviamente que cada una de estas teorías de ese hombre en estado de naturaleza -bueno o malo- extrae la construcción de un estado diferente. Y lo más probable también es que el hombre en estado de naturaleza justamente sea una ficción. Pero, la verdad es que no tengo la menor idea. Creo que la pregunta no es tanto si el hombre es por naturaleza bueno o está cagado, sino si podemos ser mejores de lo que somos, si todos como sociedad vamos tomando consciencia de que hay oprimidos, de que hay opresores y de que lo deseable, para generar un mundo más equilibrado, es que el mundo no esté tan polarizado. No lo sé.

LM: -¿Te parece que se puede hablar de felicidad?

SG: -No, creo que se puede hablar de momentos. Si hay algo que no veo en la felicidad es la prolongación del estado. Me parece que son pequeños momentos de gracia, no dentro de momentos incontinuos de desgracia, sino de momentos más anodinos. A mí al menos me pasa que la felicidad va y viene y es inmanejable e inesperada, pero lo que predomina en la vida son momentos anodinos y de baja intensidad. Pero la felicidad aparece. Personalmente yo tengo que luchar cada vez que tengo momentos de felicidad con ese ruido de fondo que la opaca, que dice que "esto no va durar demasiado". Esa imposibilidad de que cuando aparecen momentos felices no puedan ser vividos con total entrega, porque sabemos que es algo de un momento y que va pasar, que va dar lugar a otras cosas seguramente anodinas.

LM: -¿Creés que las personas sabemos qué es "ser feliz", al menos para poder intentarlo?

SG: -La idea de felicidad se vende como si pudiera prolongarse en el tiempo y no es así. Hay momentos de bienestar. Me gusta una frase mucho, que es mía y es "Mi lugar preferido en el mundo soy yo cuando estoy bien", porque siento que cuando estoy bien no necesito nada más y no es un voto de pobreza o de austeridad, porque si me gusta un pantalón me lo compro, me gusta tener remeras lindas, tomar whisky bueno, vivir en una casa calefaccionada y comer rico, darme gustos. Más que la idea de felicidad, me gusta la idea de una buena vida, que tiene que ver con no desesperarse en los malos momentos, ni exaltarse en los buenos, y encontrar cosas que te calienten. A mí, por ejemplo, me calienta escribir, tener una idea y una primera frase para un texto. Y sufro mucho escribiendo también, no es la felicidad de estar en una playa de arenas blancas, si es que eso fuese un sinónimo de felicidad. Pero encuentro felicidad cuando encuentro cosas que justifican que esté viva. A mí me hace muy bien eso. La felicidad para mí es hacer cosas que me calienten.

LM: -¿En qué momento está el feminismo hoy?

SG: -Ahora hay cada vez más mujeres tomando conciencia de que tienen derecho a vivir una vida autónoma, de más paridad y de no violencia simbólica ni física, y que tienen más alarmas prendidas respecto de sus derechos y de cuándo éstos están siendo avasallados. Creo que la palabra feminismo -y todo lo que arrastra-, no solamente está generando más conciencia en las mujeres, sino también en los hombres. Al menos, un montón de hombres que no conocían la palabra feminismo la están conociendo, y a un montón de hombres a quienes les parecía que el feminismo era un capricho de un gueto se dan cuenta que es mucho más expansivo y justificado de lo que ellos creían.

IMG_7087LM: -¿Cuáles son los desafíos más importantes del feminismo hoy, habida cuenta de las conquistas obtenidas?

SG: -Los desafíos no son del feminismo, es el feminismo el que está desafiando a la sociedad. Es decir, más que cuáles son los desafíos del feminismo, el feminismo está en una situación en la que está desafiando a aquellos sectores de la sociedad que antes no se tomaban en serio al feminismo o que ni siquiera lo registraban.
Por otro lado, creo que no existe un solo feminismo y no lo va a existir nunca, ni en Argentina ni en el mundo. Las discusiones dentro del feminismo hacen al feminismo, que se alimenta de ellas y de los diferentes puntos de vista. No existe, no ha existido y no va a existir un solo feminismo. Esto no significa que en algún momento no se pueda formar en algún lugar un partido político feminista. Lo que quiero decir, es que la vitalidad que tiene el feminismo tiene mucho que ver con que las discusiones, que en vez de agotarlo, son lo que le dan vida, vigencia, poder y potencia.
Parecería que hay una idea de que el feminismo no comunica bien y escucho muchas veces que el feminismo tiene que bajar de su cúpula de cristal y ser más amigable en la comunicación, y explicar mejor cuáles son los señalamientos a la sociedad. Que qué es esto de "muerte al macho", que qué es esta frase grafiteada de "nos quieren matar". Pero lo que está pasando es que el feminismo está siendo cada vez más popular y está impregnándose en mujeres que no tienen un dispositivo teórico que siempre se pensó necesario, esa sensación que teníamos de que para ser que feminista había que manejar con mucha solvencia un aparato conceptual. Eso me parece lo más revolucionario del feminismo en este momento, que no es necesario conocer toda la teoría feminista para ser feminista. Ése me parece el fenómeno más importante.

LM: -El Tetazo fue la primera marcha en donde manifiestamente se dijo que no participaran varones. En el paro internacional de mujeres del 8 de marzo no sabíamos si asistir o si, siendo un paro de mujeres, el hombre debía no participar de la movilización. ¿Cuál es el rol que debe tener el hombre en el feminismo?

SG: -Supongo que cada hombre se debe sentir en un lugar diferente respecto al feminismo. Debe haber algunos que se sienten más interpelados, en el buen sentido, y hay hombres que dicen "¿Qué es esto?". Y no sé si sentirte interpelado depende de algo generacional, del lugar en donde vivís, de tener menos de cuarenta años, o de tener una amiga o pareja a la que le pasó algo. Cada persona tiene una forma particular de llegar al feminismo, más allá de la teoría. En la praxis cada uno tiene una diferente toma de conciencia en su camino hacia el feminismo. A mí me parece que lo que estaría bueno, y no quiero que suene a consejo, es que el hombre escuche a las mujeres. Que el hombre escuche tratando de eliminar los prejuicios, que escuche con buena leche y que entienda que las mujeres no vivimos en el mejor de los mundos posibles. Y es probable que los varones tampoco. Estaría bueno que los hombres entendieran que el feminismo no es un avance de las mujeres contra los hombres, no es una lucha por los privilegios. El avance del feminismo también es muy beneficioso para despojar al hombre de las ataduras que le impuso el machismo. Conozco a muchos hombres que se sienten muy limitados por la manera machista de habitar el mundo. Con el sistema patriarcal no solamente salimos perdiendo las mujeres, sino que también los hombres salen perdiendo porque hay un montón de potencias que los hombres tienen bloqueadas por culpa de la mirada machista. Parece que estoy vendiéndote el feminismo, pero creo que el feminismo no es solamente una lucha por la paridad de género, me parece que el avance del feminismo sería beneficioso para los hombres, porque no creo que el machismo sea algo que los beneficie tanto.

IMG_7078_editedLM: -En relación a esto que me decís de la popularización del movimiento, hoy cuando venía para acá vi el afiche en una vía pública de una obra de stand-up de Verónica Lorca, se llama “Divas nos queremos”, y pensaba: ¿Esto es el avance de la maquinaria capitalista y el showbiz tragándose el discurso? ¿Termina siendo una fagocitación de la industria cultural o es todo lo contrario?

SG: -Ayer leí ese título y me pareció muy divertido. Creo que el humor es una buena válvula de escape en temas que son definitivamente siniestros. Ahora, si alguien viene y le pone ese título a un show que no es del palo, me parece cuestionable. Pero yo soy bastante pragmática, me parece que si tengo que elegir entre machacar, utilizando los medios que haya a disposición, o que el tema se diluya y quede invisibilizado, elijo machacar. En esto yo soy más pro mainstream que pro gueto. Lo que no significa entonces que cualquier cosa que se diga es feminista o que no haya que tener cuidado. Pero me parece que cuanto más mainstream sea el feminismo, más retroceso tiene aquello contra lo que el feminismo está intentando luchar.

LM: -Volvamos a la cuestión del marco teórico. Vos solés compartir contenido con la leyenda “Feminismo sin marco teórico.

SG: -Es que yo me considero una feminista sin marco teórico.

LM: -Más allá de que sí manejas la maquinaria conceptual.

SG: -No sé si domino tanto el marco teórico del feminismo, hay muchas que lo dominan muchísimo más que yo. Pero yo desde siempre, aún antes de conocer el término Feminismo, intenté llevar mi vida de una forma feminista.

LM: -Voy a suponer que a los veinte años te imaginabas en algún lugar a la edad que tenés hoy, ¿estás donde querías estar o estás mejor?

SG: -Estoy mejor. A ver, a los veinte años no sé si tenía capacidad de imaginarme el futuro, tenía un objetivo muy concreto que era irme de mi casa y me fui al año siguiente. Te voy a ser muy sincera, mi sueño era tener un trabajo y poder mantenerme, eso era lo que mis veinte años le pedían a mi adultez, y tenía temor de que eso no pasará. Evidentemente, siempre tuve temas con lo que es la subsistencia, el dinero y poder mantenerme. No me preguntaste cuál era mi temor más grande, pero yo durante años pensaba que iba a terminar viviendo abajo de un puente. No sé porqué, porque no es que en lo de mi familia no hubiera para comer. Supongo que tiene que ver más con vivir con lo justo y con algo de falta de recursos emocionales y de contención, esto de sentirme cansada desde muy chica, por batallas personales y familiares que tuve que dar. Entonces a los veinte mi idea del bienestar era tener un trabajo y que me alcanzara para bancar mis cosas. Hoy tengo un trabajo, me banco mis cosas, me compro mis libros, mi whisky, mi comida, me hago un viajecito de vez en cuando, me compro la ropa que me gusta, escribo y publico.

LM:-Vas a publicar tu primer libro.

SG:- Voy a publicar mi primer libro, sí. Y estoy muy contenta. Va a salir por una editorial que se llama Caleta Olivia. Publico este año porque recién ahora vi que existía el libro. Nunca antes había visto que había un libro. Recién lo veo ahora y así es como me manejo en la vida.
El ejemplo del libro es un poco el ejemplo de mi vida, tengo bastante paciencia en lo macro y creo que las cosas llegan cuando tienen que llegar. Muchas cosas se dieron por casualidad o por azar y muchas tuvieron más intencionalidad de mi parte, pero si me preguntás si estoy mejor de lo que pensaba que iba a estar a los veinte años, la respuesta es que sí, pero no por todas estas cosas que te dije que puedo hacer con mi vida, sino porque cada vez puedo manejar mejor lo que son mis pasiones tristes y puedo explotar mejor lo que son mis pasiones alegres, cosa que a los veinte años no podía, porque no me conocía tanto y era una persona más frágil y vulnerable.

LM: -¿Va a ser un libro de poemas o de relatos?

SG: -Este primer libro que publico es un libro de poemas, que va tener aproximadamente entre veinte y veinticinco poemas. Sale en octubre de este año. No es un libro que vengo escribiendo hace tres años, pero los poemas que van a formar parte del libro los escribí desde hace tres años hasta ahora.
Tengo algunos relatos escritos también, que tengo ganas de que formen parte de algún libro futuro, y además hay una novela en mi cabeza, que tengo clarísimo que voy a escribir. Pero bueno, primero este libro de poesías.

LM: -Sobre tu proceso de trabajo, en cada texto, ¿cuánto hay del momento de la escritura y cuánto hay de corrección?

SG: -Corrijo mucho, cada vez más. Antes no me daba tanto placer hacerlo y no entendía su razón de ser, aunque siempre había una corrección. Pero a medida que pasó el tiempo, me di cuenta de su importancia. La corrección mejora lo escrito, es un paso ineludible a la hora de la escritura y es parte de ella. Corregir es de hecho reescribir, sacar, poner, agregar, también volar todo a la mierda y decidir que el texto que escribiste de momento es inviable o que puede tener una idea interesante, pero no tiene destino en ese momento. A veces ocurre que muchos textos que publico en medios tienen un deadline, entonces el tiempo de corrección se acorta muchísimo.

IMG_7192_editedLM: -¿Y con este libro que estás por publicar?

SG: -El libro lo empecé a armar en diciembre del año pasado. Comencé a darme cuenta y a sentir genuinamente que tenía un libro y lo quería publicar, entonces filtré un material y con los poemas elegidos me puse a trabajar. De esos poemas, todos, salvo uno, fueron y siguen siendo modificados. Y además escribí algunos nuevos, que creo que son los que necesitan menos corrección.

LM: -¿Te pasa el hecho de constatar un tiempo después que algo no era tan bueno como pensabas mientras lo estaba escribiendo?

SG: -Me pasa con todos los textos que escribí y que están publicados en algún lugar. Nada de lo que escribí me gusta. Al estar publicado, puedo volver más a lo que escribí y decir que todo podría estar mejor escrito. Lo cual no es una mala noticia, porque significa que no tengo exigencias desmedidas que me inhiban la escritura. No me releo en general, pero si lo hago, me gusta lo que quise decir y banco los temas, pero los reescribiría a todos, quizás a algunos los cambiaría en un ochenta por ciento.

LM: -¿Eso es por la poca posibilidad de corrección que te da tu trabajo o porque creciste con el tiempo?

SG: -Creo que crecí con mi escritura. Igual hay algo en donde el sujeto es el tiempo, que hace ver a todo lo que pasó con mucha menos intensidad. Y no hablo solamente de esos textos publicados, sino de experiencias que por ahí en su momento fueron de vida o muerte, y cuando uno las mira retrospectivamente, ve que no era para tanto. También me parece que tiene que ver con que estoy en otro lugar, estoy escribiendo de otra manera y quiero decir las cosas de otra manera, y quizás he adquirido recursos que en ese momento no tenía para decirlo diferente.

LM: -¿Qué es lo que más disfrutas de que te hagan un entrevista?

SG: -Experimentar la sensación de que alguien crea que tengo algo importante para decir.