La Cope: Lía Copello II

Por Leandro Moscardó.
Fotos por Teresa Mir.


LM: -¿Cómo fue abandonar la publicidad para dedicarte a La Cope? ¿Hoy estás dedicada cien por ciento a este trabajo?

LC: -Casi, sí. Igual tengo algunos laburos de manejo de redes sociales que no tienen que ver tanto con La Cope, pero que los puedo hacer desde mi casa gracias a las cosas de La Cope.
La realidad es que cuando renuncié, lo hice con mucho miedo, porque estaba muy acostumbrada a laburar en relación de dependencia. Hacía tiempo que venía pensando en abandonar todo pero no me animaba. Entonces primero laburé un año en TEA, a donde entré por un amigo, y agarré un laburo de seis horas, algo administrativo y más tranqui. Fue como una transición: empezar a laburar menos horas y a generar más con La Cope. Igual me costaba mucho -laburando tantas horas por día en otra cosa- dedicarle tiempo a hacer guita con el arte, que ya es algo en sí muy difícil.
A mí me mata cuando por ahí me dicen chorra, cuando ven que hago un chivo con algo. "¡Te estás llenando de plata!", me dicen. ¿Cómo me voy a estar llenando de plata? Ojalá. Es muy difícil. Es un trabajo muy duro. Estoy yo sola y la verdad que para generar un ingreso que me deje vivir tengo que laburar un montón. Así que estuve un tiempo largo en esa transición con un laburo más tranqui. Y después llegué a un punto en que dije basta. Porque nunca terminaba de poder asentarme en lo que estaba haciendo. Y cuando renuncie a TEA fue terrible, porque justo se cayeron un par de laburos que yo tenía, ahí al mismo tiempo. Fue muy desestabilizante, con mucho miedo de no volver a trabajar, terrible. Era levantarme todos los días con la incertidumbre de ya no cobrar un sueldo todos los meses, ya no cobrar un aguinaldo; y de golpe es como "Bueno, vos tenés que generar tu laburo y si no lo haces, no cobras nada". Me costó un par de meses asentarme. Además fue un año muy complicado, todo el mundo estaba como súper asustado. Pero una vez que me asenté, lo empecé a disfrutar más conscientemente, diciéndome a mí misma: "Me levanto, estoy en mi casa, me hago unos mates, y no tengo que ir a ningún lugar para que nadie me rompa las pelotas". Es laburar y generar cosas para mí todo el tiempo. No tengo guita, bueno, salgo a vender tazas, ¿entendés?. A mandarle mails a todo el mundo: "Che, mira, yo hago esto, tengo esto...". A veces es re difícil, posta. Parece que estás nadando en un mar de dulce de leche pensando "¡Uy! ¿qué va pasar mañana?". Pero tenés momentos en que es muy reconfortante. Es como oscilar entre esas dos cosas. Yo con todo el mundo que está en la duda, le digo que renuncie y que se mande, porque siento que siempre de alguna manera te parás. A veces también la adversidad te obliga a romperte el orto el doble. O sea, cuando no tenés un mango es cuando más salís a ver de dónde podes cascotear un laburo. Así me fui arreglando. Y al día de hoy, sí, más allá de algunas cosas de redes que voy agarrando para complementar, estoy a full con La Cope.

IMG_6000_editedLM: -¿Cómo es hoy el acuerdo que tenés con las marcas?

LC: -Salvo en casos muy puntuales, siempre el acuerdo viene de pensar la idea, dibujarla y además compartirla en mi página. La realidad es que hoy en día tener una página con seguidores es como un producto.  Es algo re nuevo y que a veces no sabes bien como comercializarlo, porque yo tampoco quiero que mi página se vuelva un kiosco. No me gusta eso de que "a ésta la auspicia tal y a esta tal", pero de algo tengo que vivir. Entonces meto un auspicio cada tanto. Por ejemplo, las viñetas para Kotex bien podrían ir en La Cope, no es que hablo sólo de la menstruación.
Y después, se van dando acciones puntuales, por ejemplo, que sale una serie nueva y se da la posibilidad de laburar con Netflix o Warner. Si me atrae la propuesta, lo hago. Es como generar el mismo contenido que hago para la página pero relacionarlo con una marca.
Generalmente las marcas me buscan para hacerles a la Cope auspiciada por ellos. Hay cosas que son más explícitas y otras como "haceme a La Cope haciendo lo que hace ella y abajo le ponemos el logo", entonces es algo que lo laburas junto a ellos, porque las marcas también buscan gente de redes sociales o influencers, como se les dice. Por eso yo también puedo proponer bastante, y ya le voy agarrando la mano.

LM: -En alguna entrevista comentaste que cuando estabas en este proceso de dejar tu estabilidad laboral, estabas re cagada y fueron tus amigos quienes por ahí te motivaron. ¿Cómo fue eso? ¿Cuánto te apoyaste en ellos? ¿Te apoyaste en alguien más?

LC: -Mirá, yo creo que La Cope existe gracias a mi grupo de amigas, porque yo la verdad es que estaba muy desmotivada. Fue justo la época del jefe pajero, una época en la que yo estaba muy bajoneada y desmotivada. Y cuando empecé a dibujar no le vi una veta comercial. Yo dibujaba las cosas que pasaban y era como un regalo para mis amigos o para reírme de mí misma. Lo subía con vergüenza a las redes, y veía que por ahí lo compartía gente que ni siquiera era mi amiga en Facebook. Me parecía raro y mis amigas me rompieron mucho las pelotas, diciéndome "Boluda, sentate, arma una página y hacelo". En ese sentido les debo un montón, porque no sé si me hubiese animado. Parece una pavada, pero realmente es difícil animarte. Es más fácil hacerlo cuando ya te va bien. Hoy ya no me da vergüenza subir un dibujo de La Cope, pero al principio era como "¿y si no está tan bueno?". Ahí sí me apoye mucho en ellas.
Al momento de renunciar también estaba re cagada y mi novio también me ayudó muchísimo. Me daba miedo que no me alcance la plata, y el chabón: "¿No te alcanza? Bueno, yo te voy a ayudar". Mis amigas lo mismo. Siempre está bueno rodearte de gente que te impulse a ser mejor. Yo trato también de hacerlo con los demás. De hecho, hace re poco con mi novio se dio la situación inversa, que renunció él a su laburo y yo le rompí los huevos un montón para que lo haga. Entonces es apoyarte en gente que si sabes que te están diciendo que lo hagas es porque está todo bien, no te van a mandar al muere.  

LM: -¿En ese momento fuiste consciente de que estabas creando algo de lo que ibas a vivir? ¿Hiciste alguna planificación comercial?

LC: -No, creo que jamás hice un plan de absolutamente nada. Todo se dio muy naturalmente. Tenía un par de dibujos similares a La Cope, pero no eran La Cope en sí. Eso se fue gestando solo. Yo simplemente quería hacer esto y me quería expresar. Mi mejor amiga que es más del marketing, me sentó y me dijo: "Pará, a esto le está yendo re bien. Cuando lleguemos a los mil likes, le ponemos guita y lo hacemos crecer y demás". ¡Y la realidad es que estalló de una manera increíble! O sea, no le tuvimos que poner un peso porque a los dos días tenía mil likes la página. Yo te juro por dios que nunca en la vida espere una cosa así, jamás. Yo no sabía que iba pasar, no es que me senté y dije: "Voy a hacer estos dibujos y le voy a sacar plata". Fue como "Bueno, a ver qué sale de esto". Y la página empezó a crecer tanto que los laburos empezaron a caer solos. Yo nada más me tuve que ir adaptando a cobrar plata y a ver cuánto vale mi laburo. Porque no es sólo dibujar. No es sentarte y hablar con un ilustrador a ver cuánto cobra. Era otra cosa; era preguntarme: "¿Cuánto vale una página de Facebook? ¿Cuánto valen tantos likes? ¿Cuánto vale una idea?". Entonces sólo fue tener que ir ajustándome a algo, pero a algo que no me había esperado jamás en la vida. Y creo que realmente de ahí salen las mejores cosas. Hubo mucho de mí al principio, haciendo esto y dando lo que para mí es lo mejor, haciendo algo que me enorgullece que los demás vean, que me pone contenta. Dio guita y buenísimo que lo haya hecho. Aguante que lo que hagas te dé plata, sin dudas. Pero sentarse a ver cómo haces plata con algo que es creativo y que tiene que ver con ideas, me parece que es muy difícil. Porque después si no te da plata, te querés matar. Y en realidad, capaz la cuestión es otra, capaz que va por el lado de cómo hacer o dejar algo lindo y si eso se vuelve un laburo, ¡espectacular!

LM: -¿Cómo te llevás con las cuestiones más administrativas o legales de La Cope?

LC: -En un momento tuve que registrar La Cope como marca, y mis viejos me ayudaron porque es un poco complicado. Cuestiones administrativas hay siempre. De golpe tuve que empezar a facturar por mi cuenta, y jamás en la vida lo había hecho. Entonces tenés que inscribirte en Afip y ser vos tu propia empresa, lo que implica un montón de cosas. Yo estoy sola, ¿entendés? Soy muy amiga de los chicos de El Gato y la Caja y el otro día hablábamos sobre eso que te pasa a veces, que te morís de ganas de que haya gente trabajando al lado tuyo. Yo lo puedo vivir con mi programa de radio [Wachas] que somos un equipo de cinco y es “Vos hacés tal cosa, yo hago tal otra”, y nos bancamos las cosas feas y nos festejamos las cosas buenas. Cuando estás solo está buenísimo porque el rédito es todo tuyo, pero también tenés que hacer todo vos, inclusive los trámites o ir a reuniones súper extrañas. Por suerte mi mamá es súper contadora y súper mamá. Ella es mi contadora y me ayuda un montón con lo administrativo, porque yo soy un desastre. Mi mamá me ayuda mucho en ese sentido y yo también me tuve que ordenar porque si no me vuelvo loca. Pero son pavadas, ¡y es mejor que ir a laburar a cualquier otro lado, seguro!

IMG_6108_editedLM: -¿Tuviste que hacer alguna inversión inicial para sostener el laburo hasta que empezara a generar ingresos?

LC: -No, la verdad es que no. Por eso yo soy muy fundamentalista de internet en el sentido de que podés arrancar. Yo a la página no le puse un peso, jamás, salvo en el caso de publicitar el libro o cosas así, que ni siquiera lo hago yo, lo hace la editorial. Jamás le puse un centavo a la tira porque me gusta que sea orgánico y siempre funcionó de esa manera. Por eso yo insisto mucho con el tema de que aprovechemos el recurso que es internet, que hagas lo que hagas, vendas macetas, escribas poemas, o dibujes, tenés por lo menos al principio una ventana inicial al hacerte una cuenta en Facebook, en tumblr, un blog o lo que te sirva a vos por cero centavos y mostrarle a la gente lo que hacés y tratar de crecer  desde ahí.
Pero obvio que cuando renuncié, desde un tiempo antes que lo venía planeando, fui ahorrando un poco, sólo por el miedo a que si se caía todo, por lo menos iba hacer pie un tiempo. Sí hago alguna inversión cada vez que saco las agendas o las tazas, que son acciones en donde sé que ponga una guita y después eso se vuelve.

LM: -¿A todo eso lo bancás vos?

LC: -Las agendas no, las tazas y demás merchandising sí. Con la agenda colgué, colgué fuerte. La gente me la pedía y como yo no tenía un mango para hacerlas, y estaba tapada de cosas, no lo hacía. Pero el año pasado hice stand up y el productor con el que trabajamos -con quien nos llevamos súper bien- me insistió y se ofreció a ayudarme. Así que, como lo hicimos entre los dos, después obviamente repartimos las ganancias. Pero me gusta la autogestión, así con un amigo, con alguien que decís “Bueno, es difícil ganar plata, así que si vamos a ganar tratemos de quedárnosla nosotros”, no tirarle el diez o el quince por ciento a tal o cual, porque después no ves un mango.
Con las agendas me volví loca, porque nunca imaginé que a la gente le gustarían tanto. Entonces me caían mails y más mails y es una cosa de sentarte, contestar a todos, coordinar los pedidos, el correo, la moto. Es un laburo que te mata. Pero después cuando ves que sale tan bien, está buenísimo, es mucho más satisfactorio. O sea, me rompí el orto, pero mirá lo bien que salió. Es muy lindo para mí poder ver eso.

LM: -Todo se fue dando naturalmente.

LC: -Se fue dando y, al día de hoy, se va dando. Hay meses peores, hay meses mejores. Es muy difícil armar un plan porque los laburos caen, a veces no cae ninguno y de golpe, pum, te caen tres seguidos. Sí aprendí esto de que no sabés cuándo va volver a entrar plata, entonces si te entraron tres trabajos seguidos, bueno, no te gastes todo porque después si no entra nada, estás ahí arañando las paredes. Pero en el quilombo que soy, la voy manejando.

LM: -El crecimiento del personaje, que todavía muy notorio, te da la tranquilidad de saber que aún hay oportunidades por llegar.

LC: -Sí, crece una bocha, la verdad. A mí me sorprende todavía, porque yo siempre lo viví, no con miedo, pero sí sabiendo que estas cosas se pueden estancar. A veces pasa que algo la recontra pegó y de golpe ya está, pasó. A mí todavía eso no me pasó. Y también hay etapas que tienen que ver con el proceso creativo: yo hay semanas que estoy más pilla y salen cosas que la recontra pegan, y a otras en que hago cosas que pegan menos o que tienen menos likes. Trato de no obsesionarme con eso porque en el fondo no tengo idea de cómo funciona. Pero sí, en general va creciendo y tiene una aceptación re linda. Es hermoso llegar a un montón de gente con un trabajo que -aunque también tiene un rebote bastante terrible en una parte de la sociedad- es algo que me podía haber quedado para mí, y que decidí abrirlo desde un lugar muy sincero, de hacer sentir mejor a alguien o hacer reír a alguien, y de comunicar cosas que para mí son importantes y poder contagiarlas también. Eso está bueno.

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LM: -En relación a esto que decís, que genera reacciones lindas en algunas personas y reacciones violentas en otras, lo indiscutible es que tu trabajo genera una reacción. Más allá de hacer reír, el personaje trabaja con un humor inteligente y hace pensar. En ese sentido creo que es inevitable que genere posiciones a favor y en contra, porque tiene una toma de posición.

LC: -Sí. Hubo siempre algo instintivo en mí en querer romper con esta cosa de "¿Cuándo vas a tener un hijo?" ¡Nunca! ¿Entendés? Y capaz que sí vaya a tener un hijo, pero te voy a contestar que nunca para que no me rompas los huevos. Esa cosa de no tener porqué aceptar todo eso. Siempre hay una toma de posición. A veces uno es más tibio, o a veces subo un chiste que tiene que ver con una pelotudez absoluta. Por ahí prefiero no meterme tanto en la política diaria, porque me parece que saldría del eje del personaje, pero sí hay una cuestión que también es política, que es feminismo o que tiene que ver con ser mujer y ser otro tipo de mujer.
Aún es muy raro para mí que La Cope sea una cosa medio universal, que un montón de gente la conozca y tenga una opinión al respecto. No es solamente que subí un dibujito de una casita a Internet y bueno, "que linda la casita", sino es como "Ahh, vos sos La Cope y vos pensás de esta manera o vos dijiste esto y me parecés una genia o me parecés una pelotuda". Todo el tiempo tengo que leer opiniones sobre mí. Es muy loco, pero es permanente. Es todo el tiempo, o "Sos una forra" o "Sos hermosa". Entonces, siempre trato (y creo que todavía un poco funciona) de mantenerme lo más fiel a mí misma que pueda, de irme a dormir en paz con lo que hice y con lo que subí. A veces me equivoco, más vale. Yo soy muy de criticar la moda fit y estas pibas que insisten tanto a través de las redes sociales con "No comas harina", "Come avena, come arándanos", " Entrena diez veces por día". Me saca. Porque me parece que instalan y siguen fomentando una obsesión y un desorden alimenticio que yo en lo personal lo he padecido. Entonces me parece una cagada que sigamos con esta cosa de "Tenés que tener los abdominales marcados porque si no, no sé qué cosa". Y a veces me pongo a hablar de eso y entonces salta también una rama del feminismo a decirme "Hey, si una mujer quiere tener los abdominales marcados, está todo bien". Entonces me pongo a leer e investigar y a decir "Eu, yo sigo sosteniendo esto y me la sigo bancando". O capaz, como me ha pasado un montón de veces, llego a decir "No, estas pibas tienen razón. Estoy bardeando algo que no tengo que bardear ". En ese sentido, sé que tengo que correrme de mi ego y decir realmente qué opino y qué pienso.
Lo que decías recién de que es un humor inteligente, yo siempre estoy convencida de que La Cope es mucho más inteligente que yo, porque yo me siento a pensar mucho lo que dice la pibita, pero capaz que yo en la vida hablo, digo, pienso, opino, después cambio y opino otra cosa. Pero cuando yo me siento a darle una respuesta o una opinión a La Cope, realmente lo proceso un montón. Digo "Bueno, a ver, ¿qué va decir? ¿Está bien lo que dice? ¿A quién ofende lo que dice? ¿A quién va a hacer sentir bien y a quién va a hacer sentir mal?". Y la responsabilidad de saber que va haber un montón de gente leyéndolo del otro lado es súper grande. Porque del otro lado capaz que hay una piba que es re insegura, que se siente como el culo con su cuerpo y a mí me parece importante decirle cada tanto "Te re entiendo. Te juro que te re entiendo, pero está todo bien. Por favor, comete esa hamburguesa. No llores por esto". Así como me parece bien criticar a un pibe que le dice algo en la calle a una piba. Me parece bien hacerlo y si alguien se ofende, me parece el doble de bien. A veces la gente te bardea, a mí me pasó de manera súper jodida y me pasa todos los días desde que arranqué porque es un poco la mierda de Internet, que la gente se siente en el derecho de insultarte porque no le gusta tu laburo o porque no opina como vos, pero voy aprendiendo a lidiar con eso. Todo el mundo opina sobre lo que vos decís o hacés. Pero el esfuerzo de tratar de ser mejor, de crecer, quizás no se ve.

LM: -¿Qué rol tiene el feminismo en tu crecimiento?

LC: -Yo voy cambiando de opinión y voy creciendo gracias al feminismo. Porque una viene con una cosa media instalada, como con un chip. Y toda la vida quise romper con eso. Yo no tengo una formación feminista. Crecí escuchando y repitiendo cosas que están mal. Al día de hoy me pasa que voy creciendo e incorporando conceptos y busco reflejarlos cada vez más, porque es una responsabilidad grande hablar de feminismo. No le podes pifiar. Porque si no, hacés mal y seguís sumándole a la mierda. A mí me escriben pibas diciéndome "Che, me parecía que el feminismo era una cagada y posta que te leo a vos y entiendo un montón de cosas". Y a mí eso me pasó antes con un montón de otras personas, con chicas en Internet o con amigas, con gente que fui conociendo. Me pasó el otro día que di una charla en el Pecha Kucha, y me quedé hablando después con una de las chicas de Mamá Cultiva y con otras de Ammar. Y yo estaba con la cabeza que no podía parar de acumular información. Y ahí entendí lo mal que está decir "hija de puta" o "puta". Uno sabe que está mal, pero lo tenés tan metido que capaz si no hacés el esfuerzo lo seguís diciendo. Y esta piba de Ammar, en su charla decía "Paren de decir hija de puta porque nosotras no parimos mierda". Desde ese momento cada vez que alguien dice "hija de puta", le digo que no diga eso. Son cosas que vas incorporando y vas creciendo. Y está bueno tener una herramienta para transmitirlo.

LM: -No sé si es una estrategia o algo natural, pero no todos los días el personaje toma posición. Creo que eso es algo bueno, porque si no se termina convirtiendo en un panfleto. Y siendo un panfleto, quizás no te sería tan fácil empatizar con las personas que no tienen tan incorporado el feminismo. Estoy imaginando personas mirando la tira y puedo ver que se generan cambios adentro de sus cabezas. Ideas que después terminan siendo palpables en comportamiento, en hechos reales.

LC: -Ojalá. A mí cuando me cuentan esto, no sé... Me pasa mucho que me cuentan "Usé un dibujo tuyo para invitar a salir a un pibe y ahora nos estamos viendo" y para mí es como "¡Wow, qué bueno!". Yo trato de publicar cosas todos los días. Hay semanas que lo hago, hay semanas que no. Me parece que está bueno poder generar mucho contenido. A veces ese contenido tiene mucho que ver con lo que me está pasando. Sobre todo en el último tiempo y, cada vez más, el feminismo atraviesa todas las cosas que hago, entonces eso se ve reflejado. Pero hoy subí que no tenía un mango, porque es verdad. Dije "Bueno, a ver, ¿qué puedo dibujar, qué me está pasando a mí? o ¿ qué le está pasando a mis amigos?". Empiezo a observar y no hay un mango en ningún lado. Entonces hago algo que tiene que ver con eso. Y capaz mañana hago otra cosa y tiene que ver con mi gatito bebé, o con salir con algún chabón, o con lo que sea, con sentirte mal con tu cuerpo o con lo que yo voy sintiendo. No hay una estrategia detrás de eso, de decir "Una vez por semana voy a subir algo con un discurso feminista fuerte y después algo que tenga que ver con el fin de mes”. Más que nada va fluyendo, y sí, obviamente hay una mirada feminista porque es mi mirada. No me puedo correr de lo que a mí me pasa. Y cada vez me pasa más, porque cada vez es una responsabilidad más grande, entonces necesito leer más libros y entender conceptos y ver distintas miradas. Porque las miradas en el feminismo son un quilombo y hay un montón de puntos de vista. Entonces intento hablar con muchas personas, que creo que es la mejor manera de formar una opinión. Todo lo que hago se ve atravesado por lo que a mí me pasa y por lo que a mí me parece importante comunicar. Me importa hablar de violencia de género, de machismo, de amor propio.

IMG_5980LM: -Estoy pensando en la tradición de humoristas gráficos y en el hecho de que esta nueva lógica de comunicación hace que los fenómenos exploten más orgánicamente y penetren espacios de discusión más rápidamente. Creo que La Cope va haciéndose un lugar en la historia del humor gráfico argentino, en términos de que hay una nueva generación que está formándose, entre otras cosas, leyendo tu tira. El humor gráfico siempre estuvo más atado al periodismo institucionalizado, pero hoy puede tener un recorrido más autónomo. ¿Sos consciente de que el personaje llega a tantos lugares y que hay conversaciones sobre el personaje de las que no te vas a enterar nunca?

LC: -La realidad es que soy una persona re insegura. Y trato mucho de no caer en comerme el personaje porque me parece un bajón la gente a la que el ego la consume. Me pone mal porque siento que no aprendés nada. A veces te pasa que se te sube el humo a la cabeza, porque es raro encontrarte con una fama o cierta popularidad. Entonces entiendo lo que decís. Hay momento en los que me parece una locura. Lo de la birrita fue increíble, porque fue como una cosa de explosión y de "Wow, a cuanta gente llega esto” [la viñeta fue vista por más de un millón y medio de usuarios en Facebook]. Y lo vi  crecer zarpado. Hubo momentos en los que era como "Wow, no para, no para...". Eran cien mil likes, y al otro día ciento veinte mil, y vos decís "¿Cómo puede ser?". Aparte, yo siempre tuve un montón de proyectos, programitas de radio, blogs. Cositas que para conseguir tres mil likes tenés que llorarle a todos tus amigos. Entonces, esto de llegar de alguna manera a la casa de tanta gente, es muy raro. Porque no es el diario, no es como "Ah, vos comprás Clarín y entonces leés lo que hago". Y aunque obviamente la mayoría son pibas de mi edad, también hay mamás que me leen, chicas más chicas ¡y pibes! Te encontrás con un montón que te leen, que lo odian, que lo aman o que les da igual, pero que la leen. Por ejemplo, la mayoría de quienes compran las tazas o las otras cosas que hago son pibes que se los regalan a sus novias o a sus amigas. Pero no sé, es muy difícil ser consciente realmente de eso. No sé cómo explicarlo. Yo sigo realmente estando en ese lugar medio de inseguridad todo el tiempo de "No sé si está bien o si está mal".

LM: -Me interesa este punto. Mafalda llegaba con el diario. Liniers llega con el diario. La Cope entra sola.

LC: -Sí, entra ahí sola. Me pasa que me han comparado mucho con Mafalda o con Maitena, ¡que es mi puta heroína! Desde que soy chica que tengo las agendas de Maitena, que capaz que no las entendía porque tenía diez años y que sé yo, pero empecé a mamar todo el tiempo de eso y a darme cuenta de que la chabona era una genia, porque hizo algo en una época que no lo hacía ninguna mujer. Pero cuando por ahí me comparan mi respuesta es "No, pará", a mí todavía me falta Cindor. Capaz que algún día me pueda afianzar más y decir "Sí, ¿saben qué loco? Soy una genia en lo que hago y me va súper bien". Pero todavía estoy estoy creciendo y tratando de mantener el eje. No me quiero achanchar. Todos los días trato de ponerle el mismo esfuerzo que le ponía al principio, me rompo el culo pensando un chiste, y cuando lo tengo, lo vuelvo a pensar y lo vuelvo a pensar. Aunque algunas veces llega a un punto en que sale más naturalmente, tampoco es una cosa de "Ah listo, sale solo". Y no te lo digo en pose de falsa modestia, porque también soy muy consciente de que me va muy bien, no me da vergüenza decirlo. Me va bien, punto. Y quiero que me vaya mejor. Soy bastante ambiciosa en ese sentido. Pero teniendo la cabeza y los pies sobre la tierra. Quiero hacer cosas que me enorgullezcan, más allá de a dónde voy a llegar, hacer cosas piolas.
Me parece increíble que esto de ir haciéndome conocida ayude a que saque una tanda de agendas y las venda en tres días. Es una locura para mí eso, ¿entendés? Cuando pensábamos la cantidad de agendas que íbamos a hacer, yo estaba re cagada, pensando "Mmm, ¿no serán un montón?". Boludo, ¡las vendí en una semana! Ahí ves que hay una llegada enorme a la gente. Me escriben pibas de todo el país. Hago envíos del merchandising a Uruguay, Chile, Costa Rica. Me escriben desde España, desde Colombia. Y decís, "¡Wow! ¿Cómo puede ser que haya una piba en Brasil que me diga que aprendió español con mis tiras? ¿¡What!?". Siento que eso es algo lindo para tenerlo y saberlo, pero no quiero volverme la estrellita que hace dibujitos. No. Quiero hacer dibujos y seguir siendo la persona que se sienta y dibuja, y no correrme de eso.

LM: -El personaje ya se ganó un público, que espera cierto nivel de contenido, y vos te estás dando cuenta de que no la podés cagar.

LC: -Me doy cuenta de eso y es muy difícil. Yo me presiono mucho, hace un tiempo me puse la regla de subir algo de lunes a viernes. Y por momentos lo puedo lograr más fácilmente, tiene que ver con etapas. Como te decía recién, hay semanas en que, por alguna razón -porque dormí mejor o qué sé yo- tengo más facilidad de crear. Supongo que a todas las personas que creamos algo nos pasa, que hay momentos mejores y hay momentos peores. Por ahí tenés la cabeza re metida en un lugar y sólo te sale ese tema, o estás recontra enganchada con un pibe nuevo, o estás teniendo una semana de mierda y cualquier cosa cuesta un poco más. Entonces llegué a un punto en el que tuve que decirme a mí misma  "Hey, hoy ¿a ver que se te ocurrió? ¿Estás dibujando algo que es una mierda? No lo subas." No quiero que sea una cuestión de que simplemente haya algo todos los días. Prefiero que haya tres cosas que estén buenas, a que haya tres que estén más o menos, una que esté bien y otra que sea una

LM: -Es fácil chocarla.

LC: -Obvio. Internet tiene esa cosa de, así como me diste like -que a mí me re sirve-, si un día te hinché las pelotas me sacaste ese like.

LM: -¿Cómo te llevás con la cuestión de los likes?

LC: -Ya dejé la obsesión. Todas las personas que tenemos una página en Facebook, nos obsesionamos con los likes. Porque todo es una locura, sobre todo al principio, que te la pasás mirando las estadísticas, quién te sigue y quién no te sigue: "acá me dejaron de seguir", "esto tuvo tres mil likes y esto seis mil". Pero llega un punto en que esos números no significan nada, y hasta por ahí ni tienen relación con tu contenido, sino con un algoritmo de Facebook que ese día le mostró tu dibujo a la mitad de la gente, y capaz te estás volviendo loco y no tiene nada que ver. Por eso me gusta también los likes orgánicos [no promocionados mediante una publicidad en Facebook], porque siento que realmente es gente que le quiso poner like a mi página. Para algunas cosas está bueno ponerle una guita, como te contaba del libro. Pero otra cosa es que yo te diga "Estoy sorteando tal cosa, me tenés que dar un like y compartí mi página", que es una manera de meter personas en tu comunidad que no tienen ganas de seguirte. Así que si después subís un chiste medio pelo, más vale que te van a bardear.
Y no sé, mirá, además es imposible ser brillante todo el tiempo. Es imposible. Nadie lo es. O por lo menos, yo no lo soy. Hay días en que digo "Qué bien el chiste que se me ocurrió. ¡Qué bueno!", y hay días como que "Mmm, esto no está tan bueno".

Cope SlipLM: -Esto que decís me recuerda a la viñeta de el slip. En algún momento dijiste que no te había parecido tan buena y te sorprendió el rebote que tuvo. ¿Te pasa con frecuencia esto de decir "Che, no sé si subir esto porque me parece que es medio una cagada" y después lo subís y te sorprende la buena repercusión que tiene?

LC: -Sí, mucho. Me pasó con el de el slip y con uno que La Cope estaba con un buzo y como  que hacía calor y la amiga le pregunta "Che, ¿no te hace calor?" y La Cope le dice algo así como que no, y era porque que tenía una remera de mierda abajo. Yo lo subí pensando que eran cosas que me pasaban a mí, cosas re puntuales.

LM: -La de la remera vergonzosa debajo del buzo es una que nos ha pasado a todos.

LC: -La gente se asombra y comenta "No puedo creer, me espías" o "¡Soy yo, boluda!", o "Somos nosotras" y se etiquetan con todas las amigas. Lo que no entienden es que yo también estoy sorprendida, como "¿A ustedes también les pasa?". Yo siempre me siento la desastrosa acá, como que soy la única estúpida. Y después está eso, medio como de comunidad que se arma, de "Che, a todos nos pasaba lo mismo". Pero nunca puedo prever eso. Es más como que observo lo que está a mi alrededor, y también  me fijo en las cosas que me pasan a mí. A veces lo consulto con mis amigas, les mando un "Che, ¿a todas les gusta reventarle los granos a sus novios?". Qué sé yo, capaz soy yo sola. Pero de repente me contestan todas "¡Sí boluda, me encanta reventarle los granos". Ahí subo algo de reventar granos y evidentemente sucede.

Cope 4LM: -Esas consultas son tu investigación para determinar si lo que querés comunicar es universal o no. Tus amigas vendrían a ser tu focus group.

LC: -Sí, obvio. Una de las cosas que primero extrañé al dejar las agencias de publicidad es la hora del almuerzo. Ese momento en que necesitás charlar y hablar pelotudeces, porque no querés hablar de laburo. Entonces yo de ahí sacaba un montón. De hecho, lo del slip salió de un almuerzo en el laburo en que nos colgamos hablando de eso. No es que necesariamente voy y les pregunto, sino que por ahí surge de estar hablando con alguien. Me paso la otra vez con los gustos de helado. Era algo que habíamos charlado con mis amigas y a mí me había quedado en la cabeza. Más que sólo consultarlo, es mi sentido de la observación. La verdad siempre fui una persona observadora. Desde muy chica fui siempre muy curiosa, como "A ver, ¿éste qué está haciendo?¿y esto otro, cómo funciona?". Lo tengo recontra agudizado porque anoto cosas todo el tiempo. Por ahí me subo al bondi y veo algo y lo anoto. Tengo cosas anotadas que no sé ni qué son, tipo "Pibe, pelo verde" y después estoy preguntándome qué carajo quise decir con eso. Pero muchas veces encuentro cosas de esa manera, y otras veces son cosas que yo creo que son universales y me gusta consultarlo con las pibas: "¿ustedes también se sienten de esta manera o no?". A veces me pasa que me dicen que no y lo hago igual, y resulta que me pasaba solo a mí. Es parte inevitable del laburo.

LM: -Recién hablábamos sobre el lugar en la cultura que se va haciendo el personaje, desde lo político. Pero hay otro costado en la relación de La Cope con el público, más ligado a lo afectivo. En los comentarios que genera cada viñeta, además de las discusiones políticas, también hay muestras de afecto de personas con otras personas, comentarios como "Che, mira estas somos nosotras. Te quiero mucho". También tu trabajo sirve como un vehículo con el cual las personas se dicen cosas de esa naturaleza. Me pregunto si éste no es quizás un grado de penetración cultural aún más fuerte, más profundo, que el político.

LC: -Mirá, me pasa que los comentarios realmente son muchos. Yo subo las viñetas a Facebook, a Instagram y me llegan muchos mensajes privados. Los mensajes privados los leo todos porque suelen haber cosas que tienen que ver con un laburo, un pedido de contacto o cosas así, entonces trato de tenerlos al día. En eso me morfo un montón de puteadas y un montón de cosas re lindas. Pero la realidad es que hay días en que estoy más dispuesta a leer todo eso y hay días que me prohíbo hacerlo porque me genera mucha ansiedad. Es súper difícil sentarte a leer todo. Pero suelo leerlos, aunque sea por arriba. Desde que arranqué he pensado, sobre todo en momentos de mucha agresión como los que pasé en diciembre [por lo de la birrita], en bloquear los comentarios. Pero me parece que son tan parte de La Cope que sería una pena. Además la verdad es que los comentarios más frecuentes son estos de "Hey amiga, somos nosotras, te quiero" y arroba no sé qué. Esos me encantan. Me gusta también cuando veo que se los pegan a sus parejas o que se arman esas discusiones que me parecen enriquecedoras, porque alguien pone algo, alguna pelotudez o alguna burrada o insulta, y ni siquiera me tengo que meter yo, porque abajo hay alguien que salta a opinar o a defenderme de alguna manera. Pero no me están defendiendo a mí en realidad, están defendiendo la idea en sí. A veces se torna un poco agresivo por esa cosa de se vuelve un foro ya y decís "Hey loco, dejen de putearse así". A veces me sorprendo, porque por ahí no lo vi en todo el día y a la noche hay un comentario que tiene 350 respuestas. Y decís "¡¿WTF?!", y empezás a ver a alguna que puso "Ay pero si no te depilas sos una desagradable" y abajo hay un debate de "¿Por qué hay que depilarse? ¿por qué no hay que depilarse?". Se vuelve una discusión que me parece que está re buena. Sobre todo porque tengo un público re piola. No son los comentarios de La Nación. Es una persona que dice una falta de respeto y abajo gente que salta a decir "No es así, pero esto, por esto y por esto".  Eso me parece que es tremendo. Tremendo, tremendo, tremendo. Porque se forma una cosa de educar entre todos, de decir "Che, no, estás diciendo cualquiera". Que a veces uno en el día no lo puede hacer porque capaz laburás con alguien que dice pelotudeces todo el tiempo y no lo podes mandar a la mierda, aunque todo el tiempo querés. Entonces veo mucha gente que se saca las ganas de decir lo que piensa y me parece que eso está buenísimo.

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Las fotos son de Teresa Mir.
Aquí pueden conocer más sobre su trabajo.

 

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