Los millennials, internet y el cambio de los paradigmas: Parte 4

Texto y fotos por Leandro Moscardó.


Internet libre

IMG_6465_editedJP: -¿Cuál es el desafío clave para nuestra generación, los millennials? Creo que es esto de hacer que internet no se parezca tanto a la vida analógica. Que no se parezca a la vida como era antes, donde había pocos medios que nos decían cómo era la cosa. El desafío es que internet no se convierta en eso. Imaginemos si Spotify comienza a cotizar en la bolsa y es adquirido por empresas discográficas o por empresarios que operan como empresas discográficas, y estos accionistas mayoritarios comienzan a modificar la lógica de Spotify para promover a determinados músicos, rompiendo el algoritmo que te sugiere música que no conocés, haciendo “menos inteligente” ese algoritmo, y más dirigido. Es decir, que te proponga sobre todo lo que estos accionistas te quieran vender, como pasa en las radios. O, por ejemplo, en Estados Unidos se denunció que durante las últimas elecciones presidenciales Facebook estaba toqueteado para promover las noticias que hablaban bien de Hillary Clinton y no mostrar tanto las que hablaban bien de Trump. Se decía eso. Y es perfectamente posible hacerlo. Porque son plataformas cerradas. Por eso se habla mucho del código abierto y del software libre, porque cuando está abierto significa que vos podés ver cómo funciona, entonces podés trabajar como comunidad y asegurar que el recorrido de los contenidos sea en igualdad de condiciones, es decir, democrático. Pero cuando no lo podés ver, cuando la plataforma está cerrada, entonces ahí estamos hablando del negocio de alguien. Está buenísimo en la superficie y a vos te invitaron a entrar. La entrada es gratis, pero, como dice Charly García, la salida, vemos. Una vez adentro, vos ves sólo lo que ellos quieren. Vuelvo a decir, tenemos que cuidar a internet. Cuidar que no adopte la forma ni la lógica de los medios tradicionales, donde hay cartelizaciones, acuerdos, y gatekeepers, que son los guardianes que determinan qué es lo que circula y qué es lo que no. No sólo contenidos artísticos, con el discurso político y social pasa lo mismo. Si no peleamos porque haya neutralidad, vamos a terminar viendo algo parecido a lo que es la televisión pero en la computadora. Creo que ésa es la batalla que deben enfrentar los millennials, porque somos la generación bisagra, la que conoció el mundo antes de internet y puede ver lo novedoso que resulta el fenómeno de internet. Y hoy es la generación que tiene el voto del consumidor y el voto político para determinar el rumbo.

LM: -Internet propició una cultura más activa por parte del oyente de música, de quien ve cine o de quien lee. Me parece que está cada vez más claro que los discursos sociales pueden manipularse, que todo el mundo opina desde un lugar determinado. Entonces, ahora somos una comunidad de personas más atentas. Se me ocurre que si un grupo de empresarios compraran un paquete accionario de Spotify, la tendrían menos fácil que como pasaba con la vieja industria de la música. Porque además de Spotify, están Youtube, Bandcamp, y un montón de plataformas.

JP: -Por ahora son un montón. Pero pueden cambiar las reglas del tráfico de internet, pueden aparecer protocolos que sean privilegiados y otros que sean reprimidos. Hoy podemos pasarnos archivos de manera global casi sin control, pero si se llegara a limitar el P2P y se aplica un monitoreo de tráfico, podría prohibirse la circulación de contenidos protegidos por derecho autor, o el tráfico de determinados contenidos por ser considerados inmorales dentro de un país o por no tener un mínimo de programación nacional acorde a la ley de cada país. Y cosas así por el estilo. Digo, en el diseño de internet está esta libertad que vos ves, pero no está garantizada. En mi trabajo vemos permanentemente muchos factores que amenazan al carácter capilar y desconcentrado que tiene internet.

JH: -Algo que me entusiasma en relación a la filosofía del software libre y también en relación a la pregunta de si somos una generación más social o más egoísta (con todo lo que nos queda por aprender aún), es esto de que hoy seamos una comunidad de usuarios más activos, que estemos más atentos, que gracias a internet podamos detectar el engaño. Ya que en la discusión social en las redes, los argumentos y el conocimiento de un tercero pueden ayudarnos a ver que desde determinados sectores pueden estar engañándonos, y así poder ver otra visión de las cosas, más allá de lo hegemónico. Me recuerda un poco a aquel eslogan de Taringa, “Inteligencia colectiva”. Creo que si logramos garantizar, quizás por ley, la neutralidad en internet, los grupos de poder que operan en la red la van a tener muy difícil.

internet orgJP: -Esperemos que sí. Pero no es solamente una cuestión de lograrlo con una ley, porque cuando se genera una norma que determina una conducta, hay cosas que son cubiertas y cosas que se escapan, hasta por cuestiones semánticas. La cuestión es consolidar la cultura de internet, esto que decía Leandro, que para nosotros resulta tan obvio, tan natural, de preguntarnos porqué tendría que haber algo privilegiado sobre otra cosa, nosotros lo damos por sentado, pero hay que militarlo, también en lo micro, hablarlo con los amigos, en las redes, alertarnos sobre las lógicas de las empresas online. Hay que pelearlo, no sólo a nivel de las leyes, porque gatekeepers hay en todos lados, no sólo son quienes proveen el servicio de internet, que te pueden bonificar un servicio como el de Spotify, y que así socavan la posibilidad de que aparezca un servicio que compita. Facebook, por ejemplo, tiene un proyecto llamado internet.org, en el que planean dar internet a países pobres que no tienen acceso, pero mediante una modalidad implementada por Facebook, a través de una aplicación -que, por supuesto, la empresa controla y vigila- en la que los usuarios accederán a otras apps determinadas, no más de veinte, elegidas por ellos, de ciertos servicios gratis. Hasta ahí todo es gratuito. El resto, si los usuarios desearan ingresar a la internet abierta, deberán pagar. Entonces, aparecen lo que se llaman pequeños jardines vallados, para que vos tengas una probadita de algo, y a partir de ahí, lo demás que desees tengas que pagarlo. Se va notando la mano que manipula, que estudia el comportamiento del usuario para poder ofrecerle servicios pagos.

LM: -Por supuesto que siempre habrá gatekeepers, porque este sistema económico social tiene como parte constitutiva de su ser a la desigualdad, la acumulación de poder y capital por parte de algunos grupos. Pero, como decía José recién, con una comunidad de usuarios más atentos, la tienen más difícil. Con la industria de la música fue muy claro, hace tiempo hay músicos que llenan salas en países extranjeros donde su disco nunca se vendió ni rotó en radios. En nuestro país hay todo un circuito de bandas que mueven cantidades interesantes de público sin pasar por el circuito tradicional de difusión. Eso sí es para celebrar. Y creo que esto seguirá avanzando, con marchas y contramarchas, pase lo que pase. En internet tiene más peso la inventiva y la inteligencia de las personas. En lo político también se ve. Cuando fue la Primavera árabe, en Egipto, el gobierno había cortado todas las comunicaciones, y fueron hackers desde todo el mundo quienes proveyeron los servicios de telecomunicaciones.

JP: -A esto que decís lo permite el diseño de internet. De hecho, la organización donde yo trabajo, Access Now, nació sacando información de Egipto durante la Primavera árabe. Siempre y cuando la arquitectura de internet siga siendo lo que es, eso va a ser posible. Pero internet no es una tecnología que se haya terminado de inventar. Todavía le estamos dando forma. Por ejemplo, hay un libro que recomiendo, Guerras de internet, de la politóloga Natalia Zuazo. Allí, la autora estudia quiénes son los dueños de los caños por donde van los cables que llevan internet, y muestra que a nivel mundial hay solamente cuatro operadores que manejan el tráfico de internet entre países. Sólo cuatro empresas. Nosotros pensamos que internet es una cosa totalmente descentralizada, y sí, lo es en el extremo, en lo que vemos los usuarios, pero la infraestructura todavía está súper concentrada. Por ejemplo, en enero el gobierno de Camerún cortó el acceso de internet a la mitad del país. Todavía se mantiene el corte. ¿Cómo pueden hacer algo así los gobiernos? Bueno, hay una sola empresa, estatal o privada, que da el servicio a toda la región, entonces es muy sencillo, te bajan el switch y listo. Y ahí se te acabó el software libre, el código abierto, el P2P, el cifrado y todas las tecnologías que sirven para saltarse las censuras.
Entonces, si bien la libertad está en el diseño mismo de internet, es una libertad que está amenazada y a la que hay que defender.

LM: -Por otro lado, en las sociedades más “democráticas”, donde el capitalismo y el consumo están tan consolidados, la opresión no viene por el lado de la represión (como en el caso del apagón de internet en Camerún que nos contás), sino por el lado de, como hablábamos antes, la manipulación. Entonces, en estas sociedades, el desafío no va a estar tanto en sortear la opresión, sino en identificar la manipulación. Creo que las empresas van a continuar intentando maniobrar modificando algoritmos para vendernos tal o cual músico, tal o cual producto. Y lo van a hacer de la manera más sutil que puedan, pero los usuarios vamos a estar cada vez más preparados para buscar el recoveco donde esté el contenido que buscamos.
Javi, nos contás que hay cosas que dependen de pocas personas y que internet es algo que sigue en proceso de creación. Entonces, ¿vos creés que en algún momento va a haber terminado de crearse?

JP: -Creo que no, y espero que no. Porque el día que termine de crearse se va a convertir en la televisión por cable o en el teléfono o en una tecnología que ya conocemos, mucho más fácil de copar, de controlar, y de concentrar, ya que, como decías, nuestro sistema se basa en la concentración de poder. El caso de Camerún es un extremo de lo posible, pero las grandes amenazas están en las pequeñas cosas, en el “defensor de las redes sociales que cuidará de la moral pública” y que podrá bajar contenidos de internet con la orden de un juez, como pasó con la censura del documental sobre las turistas francesas que fueron asesinadas en Salta. Otro ejemplo de un peligro es la posibilidad del voto electrónico, que a todo el mundo le parece genial. El riesgo de que en las elecciones comencemos a votar mediante una tecnología que solamente puede ser auditada por una élite y no por cualquiera que sepa leer, escribir y contar, es un riesgo que mucha gente no conoce. Es verdad que si se corta internet en Argentina, van a saltar todos a romper la ciudad. Pero, como te decía, ojalá nunca termine de reconceptualizarse, de recrearse y de agregársele capas y protocolos a internet.

LM: -¿Tenía razón Simon Sinek?

JP: -...

IMG_6227_edited_edited