San Pablo: Lucho Vidales I

Por Leandro Moscardó.
Retratos de Lucho, por Julián Lona.


LM: -¿Cómo se dio el paso del rugby hacia la cámara?

LV: -Mi relación con el rugby fue cien por ciento deportiva. No salía de joda con mis compañeros ni pertenecía a los círculos tradicionales del rugby. No sé, quizás me sentía apartado, pero no me sentía parte de la movida del rugbier. Empecé a jugar a los 15 años, ya de grande, y no lo había vivido de chico. Entonces iba a entrenar y jugaba los partidos, hasta ahí llegaba mi integración. Un poco por los prejuicios, pero también porque cuando lo vivía no me sentía cercano a eso.

Dejé de jugar a los 18. Mi novia se enfermó, estuvo en coma unos cinco meses, y falleció. En el tiempo que ella estuvo internada, busqué distraerme con otras cosas. Hacía poco mi vieja se había comprado una cámara, y de algún modo que no fue muy consciente, fui abandonando el rugby por la cámara.

Ahora que lo pienso, no sólo abandoné el rugby; por esos días dejé de ir a la facultad, donde estudiaba Ingeniería en Sistemas, y me empecé a enganchar con la foto. Seguí yendo al club, pero ya no a jugar, sino a hacer fotos de los partidos, de los pibes con los que antes jugaba.

Más allá de ya no tener la energía para seguir jugando, me gustaba mucho seguir yendo a los partidos y hacer fotos de mis compañeros. Disfrutaba de la acción y de poder hacer buenas fotos de ellos. Las fotos de aquellos partidos fueron las primeras que colgué en Facebook. De a poco a la gente le fue gustando y yo me fui motivando porque veía que progresaba. Todo eso me animó a ir a sacar fotos a los partidos de primera, a meterme un poco más.

-¿Cómo fue tu aprendizaje durante esa época?

-Yo nunca estudié fotografía en ningún lugar, ni se me había cruzado por la cabeza nunca. Pero iba aprendiendo por mi cuenta. Aprendí todo en YouTube, en tutoriales. Me metía en la página de un pibe de Estados Unidos, un loco con un afro enorme, y ahí aprendí las cosas básicas para capturar la acción, y diferentes técnicas sobre las que yo no tenía idea. Hoy este pibe ya ha crecido un montón, y me acuerdo que cuando yo empecé a seguirlo, él también estaba comenzando con los tutoriales. En ese tiempo me di cuenta de que con el lente de mi cámara no me daba, que me quedaba corto. Tenía una Nikon D3000, que también te da la pauta de que empecé hace poco, directamente con digital. Me di cuenta que me hacía falta un tele, para meterme más cerca y sacar mejores fotos, y así fue que para mi cumpleaños de ese mismo año mi vieja me regaló un teleobjetivo zarpado. Un 70-200. Y eso cambió muchísimo mis posibilidades.

-¿Tu mamá te lo regaló pensando que ibas a ser fotógrafo?

-No, no. Esto era puro hobbie. Todavía yo seguía “estudiando” Ingeniería en Sistemas, porque a pesar de que ya casi ni iba a la facultad, no se lo había dicho a mis viejos.

-Al dejar la universidad, ¿tenías claro hacia dónde ibas?

-No. La decisión vino mucho después. En ese momento yo trabajaba con mi viejo, que vende máquinas viales. Pero con el teleobjetivo que me había regalado mi vieja, el cambio en la imagen fue tan grande, que empecé a entusiasmarme mucho más. A la gente también le empezaron a gustar más las fotos, y eso, el hecho de que gustara lo que yo hacía, me motivaba un montón.

Cuando a fin de 2010 les cuento a mis viejos que dejaba Ingeniería en Sistemas, ahí nomás decido comenzar Comercio Exterior al año siguiente. La decisión de estudiar esta carrera era, al fin y al cabo, también como para seguir haciendo algo, y que mis viejos se quedaran tranquilos, sabiendo que yo iba a estudiar y a tener el título, que es lo que lo padres siempre quieren, ¿no?

Pero cuando arrancó el año, me metí en una entrevista para ser student brand manager de Red Bull, que era una pasantía para llevar los puntos de venta a la universidad, y armar eventos de la marca ahí. El laburo era en la UNC, y yo ni siquiera era alumno de esa universidad, pero me contrataron, y con esto casi que estaba dejando Comercio Exterior antes de empezar. Los primeros meses ni fui, el laburo me gustaba y me consumía mucho tiempo, así que de a poco fui dejando la carrera detrás. Pero terminó desgastándome, por lo que a fin de año ya le había perdido el gusto, y renuncié. Sin embargo, durante todo el año, en todos los eventos fui tirando fotos, y ahí comencé a descubrir el mundo del skate y los deportes extremos, su gente y su ambiente.

Mientras tanto, seguí sacando fotos en los partidos de rugby, y ya notaba que mejoraba. Ese año se jugó el Americas Rugby Championship, un torneo de segundos seleccionados de rugby, en la cancha auxiliar del estadio Mario Alberto Kempes. Así que averigüé qué equipos venían (Canadá, Tonga y Estados Unidos) y les mandé e-mails a las asociaciones, preguntándoles si necesitaban fotos, si tenían a alguien acá, si les interesaba que las hiciera yo. Les escribí de caradura nomás, y cuando me respondía cada asociación, no lo podía creer. Y bueno, empecé a hacer unos mangos con eso, me pagaban en dólares, era increíble. Yo seguía colgando algunas fotos en Facebook, y no sé cómo los jugadores llegaban a las fotos y se etiquetaban. Entonces me empezaron a escribir medios de afuera, diarios y revistas, que también querían fotos. Ahí me di cuenta un poco de la potencia que podía llegar a tener esto.

Eso fue como mi primer llegada.

Lucho Vidales, por Julián Lona.

-Luego de renunciar a ese primer trabajo con Red Bull, ¿cómo te convertiste en fotógrafo de la compañía?

-Cuando renuncié a ese primer trabajo en Red Bull, ya estaba en contacto con varios de ahí ya que durante el año, en cada evento, yo iba sacando fotos y siempre se las enviaba a la gente de comunicación de la empresa. Lo hacía de pecho, solamente para que ellos las vieran, mi laburo no incluía que yo sacara fotos ni nada de eso. Ellos no las usaban, ni hacían nada con las fotos, pero yo se las mandaba igual.

Después de renunciar me entero de que, no sé por qué, la chica que me había contratado dijo que no quería que Red Bull me contratara nunca más para nada. Estaba todo bien, pero se ve que le jodió que renuncie.

Justo en ese momento había un evento de skate en Córdoba, el Manny Mania, que lo organizaba Red Bull. Yo fui y saqué fotos, que estaban bastante bien. Ellos habían mandado una fotógrafa, creo que de Clarín, con un perfil muy diferente a lo que buscaban con el evento, y parece que las fotos no encajaban o no iban bien. Y entonces me llama la gente de comunicación de Red Bull.

-Vos habías subido las fotos.

-Las había subido a Facebook, sí, y parece que las habían visto y que les habían gustado. Así que no le dieron bola a la otra piba que decía que no me contraten nunca más, y me pidieron armar un portfolio. Yo no tenía ni portfolio ni web ni nada. En ese momento hacía mucho longboard con mis amigos, y siempre estaba sacando fotos también y las publicaba. Así que me armé un portfolio un poco con eso y se los envié. Y así de una me seleccionaron y me mandaron a un workshop en San Pablo, donde mandaban a todos sus fotógrafos de Latinoamérica, y en el que hacen la primer bajada de línea en lo que es la parte técnica y el estándar de imagen de la compañía. Ahí aprendí a usar luz artificial. Nunca en mi vida había hecho una foto con flash, y en este workshop nos prestaron las primeras luces para aprender a trabajar con luz artificial. Me copó una banda. Yo era el más chico, tenía veinte y no sabía mucho. Había llevado uno de mis lentes, un 600, que es como una bazuca enorme, lo había llevado porque era lo que yo tenía, lo que usaba para lo que hacía en ese momento, que era rugby o fútbol. Lo que hacía estaba más cerca del fotoperiodismo que de esto que estaba aprendiendo ahí, más cercano al retrato de atletas y lifestyle. Por supuesto que no sabía qué carajo hacer con mi 600.

En el workshop, luego de que nos dan toda la parte teórica y técnica, llegó el primer día para hacer la práctica, y entonces íbamos a aplicar lo que estábamos aprendiendo. Habían llevado a dos atletas de Red Bull que hacen skate, e íbamos a ir sacándoles fotos de a uno. Cuando hicieron el sorteo, para ver en qué orden íbamos a practicar, vi que yo era el primero. Jamás en mi vida había hecho una sola foto de skate, así que me puse re mil nervioso y las fotos fueron una mierda. Después de la media hora que tuve para sacarles fotos, estaba indignado, ya sabía que mis fotos no eran buenas y que no había hecho un buen laburo.

Pero en vez de tirarme por ahí a cagarme en mi mala onda, me puse a producir más. Mientras los demás iban pasando de a uno a hacer fotos con los atletas de la compañía, vi que en el skatepark donde estábamos trabajando había otros pibes andando en skate, así que me fui con ellos y me puse a sacarles fotos, y así estuve todo el rato, y esas fotos sí quedaron buenas. Y parece que los que estaban evaluando ahí en el workshop, cuando vieron eso, dieron mucho crédito a que yo no haya bajado los brazos.

Después de ese workshop, comencé a trabajar como fotógrafo de Red Bull en Argentina.

-¿Ya habías dejado Comercio Exterior?

-Sí, lo dejé más o menos al mismo tiempo que renuncié al anterior laburo de student brand manager en Red Bull.